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Un recién nacido en España, el país que lidera la maternidad tardía en EuropaiStock

España, a la cabeza de la maternidad tardía en Europa

Los estudios realizados por expertos sitúan en 31,5 años la edad media en la que las mujeres tienen su primer hijo

En España, la decisión de tener un hijo ha dejado de ser una transición natural de la juventud para convertirse, en la mayoría de los casos, en un logro de la madurez. España se consolida año tras año como uno de los países que más retrasa la llegada de los hijos en todo el continente europeo. Según los últimos análisis demográficos publicados por Eurostat, la edad media a la que las mujeres españolas se estrenan en la maternidad ha escalado de manera sistemática hasta fijarse en los 31,5 años.

Esta cifra sitúa al país en el podio de la maternidad tardía en la Unión Europea, compartiendo las posiciones más altas con Italia y Luxemburgo. Mientras que la mayoría de los países de nuestro entorno logran iniciar sus familias antes de la barrera psicológica de los treinta, en España el debut reproductivo se posterga de forma estructural.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) constata el impacto que está suponiendo esta nueva tendencia, reflejado en el índice de fecundidad del país. Este se ha desplomado hasta apenas 1,1 hijos por mujer, uno de los más bajos de todo el planeta.

Las razones detrás del retraso

Uno de los principales motivos detrás de estas sorprendentes cifras es la inestabilidad del mercado laboral sumado a las severas dificultades al acceso a la vivienda. Los expertos señalan que, en muchas ocasiones, las españolas retrasan la llegada de sus bebés por la existencia de barreras económicas. Informes recientes de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) vinculan el retraso a los contratos precarios, a las limitaciones reales de conciliación laboral y familiar por parte de las empresas, y las escasas políticas públicas de apoyo a la crianza.

Detrás de este estancamiento demográfico también se esconde un cambio radical en los proyectos de vida. De acuerdo con las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los motivos tradicionales vinculados a la incapacidad económica conviven ahora con argumentos de peso asociados a la libertad individual y al gran aumento en el uso de preservativos y prácticas abortivas.

Este desfase entre la madurez biológica y la estabilidad socioeconómica que impide adelantar la edad en la que se da a luz por primera vez, ha trasladado la presión a las clínicas de salud. Desde la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) alertan de que, a partir de los 35 años, la reserva cognitiva y la calidad ovocitaria sufren un declive biológico acelerado.

Aunque los análisis de coyuntura demográfica de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) advierten con preocupación sobre los riesgos de este «invierno demográfico» para el sistema de pensiones, la tendencia de la «renuncia elegida» no deja de crecer. De hecho, el INE refleja que el 10,4% de los nacimientos que sí llegan a término corresponden a mujeres que ya han cumplido los 40 años.