Etapa 3 del Camino de Santiago junto a mi hija
Trucos para peregrinar con niños
El Camino de Santiago, con mi hija: tercera etapa, Portomarín-Ligonde
Uno de los trucos de hacer el Camino de Santiago con niños pequeños es partir las etapas más largas para acortar los trayectos. Así se consigue evitar un sobreesfuerzo que amargue la aventura, y tan solo se ralentiza un día el conjunto del viaje. Es una de las claves que descubre José Antonio Méndez, en este Camino de Santiago que recorre, para El Debate, junto a su hija de 8 años
La histórica villa de Portomarín es uno de los hitos del Camino Francés. Tan evocadora como incómoda a su llegada, con sus cuestas, escalinatas y pendientes, ofrece a los peregrinos un ansiado descanso a orillas del río Miño.
Pasada la noche en la posta o albergue correspondiente, su salida es una de las más exigentes para los peregrinos, con una cuesta empinada que pone a prueba los gemelos y los tobillos tan pronto como arranca el día.
Un consejo: allí donde el Camino se bifurca por el sendero tradicional o el «camino alternativo», es mucho mejor elegir el primero. Las alternativas se han creado para grandes grupos y discurren, normalmente, por carreteras o pistas de tierra más anchas, sí, pero también mucho más incómodas y, normalmente, también más duras.
El itinerario más habitual conduce de Portomarín a Palas de Rei, y desde Palas, a Arzúa. Pero con niños, es preferible partir esas etapas en 3 días. Por eso, hoy nos quedaremos antes de Palas, en la pequeña aldea de Ligonde, donde, ya a última hora, nos encontraremos con un grupo muy particular de «peregrinos».
En esta etapa haremos casi 17 kilómetros y medio.