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Cambiando el FocoMarta Ruiz de Azcárate*

«¿Por qué mi marido no hace las cosas como yo le pido que las haga?»: la respuesta de una terapeuta de pareja

Marta Ruiz de Azcárate, terapeuta familiar, creadora de contenido y autora de Cambiando el foco, se incorpora a los expertos de Familia de El Debate con esta reflexión sobre el error de querer que el otro actúe, ame y cambie exactamente a nuestra manera.

Que el cónyuge no haga las cosas que se le piden, como se le piden, es un motivo de discusión, dice Ruiz de AzcárateGetty Images / iStockphoto

«¿Tan difícil es? Si yo le pido algo a mi marido, se lo explico bien, dulcemente, detalladamente... ¿Tan difícil es hacerlo tal cual se lo he pedido?», me decía en consulta María, desesperada, hace unos pocos días.

«Será que no lo he dejado lo bastante claro. Lo que quiero, lo que necesito. Lo que es bueno, incluso, porque yo lo he hecho mil veces, o lo he pensado antes, y solo le ahorro trabajo diciéndoselo. Bueno pues, aun así, no hay manera», me decía, frustrada y bastante enfadada con su marido.

A lo largo de nuestra vida nos pasa muchísimas veces: pensamos que lo que yo espero, o cómo yo hago las cosas, es lo mejor para todos. Y, si somos sinceros, nuestra propia experiencia nos ha demostrado que eso no es verdad.

En la relación con los demás tengo que tener en cuenta que mi visión no es omnipotente, omnipresente y omnisciente. No puedo pedirlo, saberlo, medirlo y controlarlo todo. El otro tiene también capacidad para evaluar y diseñar sus propias estrategias. Y es en el encuentro de los dos donde se produce el verdadero crecimiento. Esto pasa en toda relación humana, pero es especialmente evidente en la vida familiar y en la relación con nuestro cónyuge.

En consulta veo a personas constantemente sobreviviendo en su matrimonio: Falta de conexión, falta de comunicación, falta de encuentro... ¿Cómo se puede dejar de sobrevivir para empezar a vivir?

Un buen punto de partida en las relaciones matrimoniales sería adoptar la conciencia de que la diferencia del otro es una oportunidad de aprender a amar.

María me contaba que, al principio de su matrimonio, coincidían en un montón de cosas. Les gustaba hacer deporte, la naturaleza, el cine y salir con amigos. Pero todo eso había cambiado.

¿Y qué pasa cuando el otro cambia?

Primero, es necesario no absolutizar el cambio. No todo cambia. La persona ha cambiado en ciertos aspectos.

Segundo, ¿Qué misterio tiene que me guste del otro lo que ya me gustaba de mí? Si a mí me gusta el deporte y al otro le gusta el deporte, es normal que me guste que el otro sea deportista. Si a mí me gusta la naturaleza y al otro le gusta la naturaleza, es normal que me guste su gusto por el campo.

No tiene mérito amar las características del otro que, a priori, ya me gustan a mí.

¿Dónde está lo difícil? ¿Dónde se encuentra el quid de la cuestión? En amar en el otro lo que para mí no era amable, o no es amable.

Y aquí aparece algo muy cotidiano. Yo le pido a mi marido que, cuando llegue a casa, recoja la cocina antes de ponerse con el móvil. Se lo explico perfectamente. Pero él llega, ve la cocina y, en lugar de recogerla... pone una lavadora. Ha visto algo que había que hacer y lo ha hecho, pero no ha hecho lo que yo le había pedido.

Y entonces pienso: «¿Pero tan difícil era? Si te lo había dicho». Y quizá ese sea precisamente el punto. Yo no quería solamente que colaborara. Quería que colaborara exactamente como yo había decidido que lo hiciera.

«¿Pero tan difícil era? Si te lo había dicho». Y quizá ese sea el punto. Yo no quería solamente que colaborara. Quería que colaborara exactamente como yo había decidido que lo hiciera.

Es aquí donde, con mucha frecuencia, el otro deja de cumplir lo que yo espero, lo que yo creo que necesito o lo que yo le he dicho. Y también es aquí donde me da la verdadera oportunidad de aprender a amar. De aceptar que lo que yo veo, no tiene por qué ser el único modo de hacer las cosas.

Así que, la próxima vez que tu marido o tu mujer no haga algo exactamente como tú esperabas que lo hubiera hecho, respira. Sonríe. Valora lo que ha hecho. Y sé más humilde.

Ese es el primer paso para empezar a vivir y dejar de sobrevivir. Ese es el primer paso para hacer concreto vuestro amor de pareja.

* Marta Ruiz de Azcárate es terapeuta matrimonial, especialista en duelo, madre de cuatro hijos, autora de Cambiando el Foco y creadora de contenido en Instagram.