La moda de los microdramas tiene componentes muy negativos para la familia
Qué son los microdramas, los videos de 90 segundos que arrasan entre los adolescentes (y las madres)
Nacieron en China, se consumen en vertical y mueven cientos de millones de dólares, aunque los expertos alertan de las distorsiones que generan.
Un millonario arrogante. Una secretaria humillada. Una boda falsa. Una infidelidad. Un heredero secreto. Un asesinato en el bosque. No, no hablamos de una telenovela turca, ni de un «culebrón» venezolano de los años 90. Son algunos de los ingredientes más comunes en los micro-dramas, un formato audiovisual con capítulos de 90 segundos, que arrasa entre los adolescentes (y sus madres) gracias a las redes sociales como TikTok.
El formato es absolutamente sencillo: series grabadas en vertical, con muy bajo presupuesto y una calidad digna de la Serie B, difundida en capítulos muy breves de poco más de un minuto, conflictos extremos y un final diseñado para obligar al espectador a continuar al siguiente episodio, sólo haciendo «scroll» con el dedo.
Un formato que algunos expertos, como la plataforma de análisis social Somos Buscaminas, califica de «adictivo», y que lleva a muchos usuarios a consumirlo incluso sin saber el nombre de la serie en cuestión.
Culebrones exprés, made in China
Tal y como explica esta plataforma de análisis social, el origen del fenómeno está en China. Allí, este tipo de contenidos no son ninguna novedad y se conoce como duanju, un término que puede traducirse como «drama corto». Sin embargo, las redes sociales, sobre todo TikTok, volvieron masivo su consumo por su capacidad de distribuir cientos de episodios breves, en un solo día, a una audiencia internacional.
Aplicaciones como ReelShort, DramaBox y ShortTV fueron las responsables de llevar la fórmula a otros mercados, especialmente Estados Unidos y Europa. Y aunque las historias mantienen la mayoría de los elementos de la telenovela clásica –romances imposibles, venganzas familiares, diferencias de clase, secretos de identidad y giros constantes–, emplean una velocidad de vértigo que los convierte en algo así como «culebrones exprés».
El negocio detrás del scroll
Y el negocio, según datos de Sensor Tower recogidos por Spain Audiovisual Hub, no es ninguna broma: las aplicaciones de micro-dramas superaron los 850 millones de descargas mundiales en el primer trimestre de 2026, lo que supone un 140% más que en el mismo periodo de 2025.
Y, como era de prever, el crecimiento económico también ha sido rápido. Sensor Tower calcula que los ingresos generados dentro de estas aplicaciones pasaron de 178 millones de dólares en el primer trimestre de 2024, a casi 700 millones en el primer trimestre de 2025.
Un negocio, por otro lado, que se apoya en una mecánica muy concreta: ofrecer algunos capítulos gratis, cortar la historia en el momento de mayor tensión y pedir al usuario que compre monedas digitales para continuar.
Además, el uso de «coins» digitales genera una sensación de recompensa inmediata. El usuario no paga necesariamente por una temporada completa, sino para desbloquear el siguiente capítulo. Después, otro. Y otro. Y aunque la cantidad individual puede parecer pequeña, la repetición transforma el consumo en una fuente constante de gasto.
Historias sin juicio moral
No obstante, como señala la plataforma en un reciente análisis de este fenómeno, el problema no es sólo que una serie sea simple o exagerada, o implique gasto. A fin de cuentas, las telenovelas tradicionales siempre han utilizado personajes estereotipados y conflictos imposibles.
La novedad más perniciosa, especialmente por su impacto entre los adolescentes, está en tres puntos concretos.
El primero, explica Somos Buscaminas, es que «el estereotipo destruye la capacidad de juicio moral». Porque «para contar una historia en 90 segundos es imposible crear personajes multidimensionales».
Una buena historia, señalan «nos obliga a deliberar ¿por qué actuó así este personaje?, ¿qué habría hecho yo? Y eso ejercita la prudencia, que es una virtud aristotélica, mientras que el estereotipo del micro drama te da la respuesta masticada: define inmediatamente quién es 'el bueno' y 'el malo' para que no tengas que pensar». Por eso, «consumir esto durante horas entrena a la mente a juzgar por prejuicios e imágenes simplificadas en lugar de deliberar».
«Sobresimplificación» y dopamina
El segundo riesgo es que «la sobresimplificación se vuelve tu plantilla de vida». Porque, alertan, «si tu dieta narrativa constante se basa en resoluciones arbitrarias, giros absurdos y conflictos exprés, terminas entrenando la expectativa (sin darte cuenta) de que la vida real también debería resolverse rápido, sin ambigüedad moral y con villanos obvios».
Y, por último, la paradoja de que «la dopamina constante es anti-ocio: en lugar de ser un alimento narrativo que te haga reflexionar, funcionan como 'comida basura' diseñada únicamente para mantener la dopamina activa».
Por eso, desde Somos Buscaminas recomiendan a las familias estar alerta con el consumo de este tipo de contenidos por parte de sus hijos adolescentes, y empezar a emplear una mirada crítica, e incluso a hacer «detox» de micro-dramas en el caso (no poco frecuente) de que los padres, y sobre todo las madres, también estén enganchados.