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Merece la penaPaloma Fernández de Mesa

«La profesora mandó callar a mi hija sólo porque discrepaba en alto con ella sobre un tema delicado»

Una de las hijas de la creadora de contenido Paloma Fernández de Mesa se atrevió a expresar su opinión, contraria a la de la profesora y el resto de compañeros, en medio de clase. La respuesta de la docente fue: «O la calláis vosotros, o la callo yo»

"Sólo quería que le dejaran terminar", relata Paloma Fernández de Mesa

«Sólo quería que le dejaran terminar», relata Paloma Fernández de MesaGetty Images / iStockphoto

Recogí a una de mis hijas a la salida del colegio. Nada más subir al coche empezó a contarme lo que acababa de ocurrir en clase. Venía muy alterada.

En la clase de conversación de inglés estaban hablando sobre un tema delicado. Mi hija era la única que defendía en voz alta una postura distinta a la de la mayoría. Algunos de sus compañeros le hacían preguntas con respeto para entender por qué pensaba así. La profesora no estaba de acuerdo con lo que ella argumentaba y acabó diciendo: «O la calláis vosotros o la callo yo».

Lo que más le había dolido era que lo dijera precisamente la profesora.

Mi hija había entrado en aquella conversación convencida de tener razón. Le costaba comprender que los demás pudieran pensar de otra manera.

Claro que me enfadó que no la hubiera dejado terminar. Pero yo también he dicho alguna vez: «Contigo no se puede hablar», cuando era yo la que no quería seguir escuchando. Quería que el otro cambiara de opinión. Me cuesta aceptar que pueda haber entendido mis razones y seguir pensando de otra manera.

En nuestras reuniones familiares estamos tan a gusto hasta que alguien saca el fútbol o la política. La conversación sube de tono y alguien termina diciendo: «De esto ya no se habla más». Entiendo que a veces haya que parar.

Pero si con la gente que queremos no sabemos hablar de lo que nos enfrenta, ¿dónde vamos a aprender a hacerlo?

Podemos conocer a alguien de toda la vida y empezar a verlo con otros ojos cuando dice algo que no soportamos. Y pasamos de no compartir una opinión a juzgar a la persona por pensar distinto.

La profesora podía hacerle preguntas, señalarle una contradicción o pedirle que escuchara a los demás. Mi hija también tenía que escuchar lo que le contestaban. Estar en minoría no le daba la razón, pero tampoco se la quitaba.

Ese día mi hija defendió lo que pensaba aunque creyera que estaba sola. Lo que espero es que también sepa escuchar de verdad, reconocer que puede haberse equivocado y cambiar de opinión sin sentir que ha perdido. Y que, si siguen en desacuerdo, puedan seguir tratándose igual.

A la salida, dos amigas le dijeron que pensaban como ella. En clase no habían dicho nada.

Cuando entró en el coche, mi hija seguía convencida de que tenía razón. La profesora no tenía que dársela.

Solo tenía que dejarla terminar.

* Paloma Fernández de Mesa es madre de cinco hijos y creadora de contenido en Instagram.

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