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El Rey Federico de DinamarcaGTRES

El vino favorito de Federico de Dinamarca es español y muy caro

En el país que reina ya se tiene claro con qué tinto va a recorrer su periplo como representante real

Dice el refrán que con pan y vino se anda el camino. Y en el caso de Federico X no va a ser menos. El nuevo Rey de Dinamarca está empezando su transitar como Monarca tras ser proclamado el pasado 14 de enero. En cuanto al vino, en el país que reina ya se tiene claro con cuál va a recorrer su periplo como representante real: Dominio de Pingus.

Los enólogos locales se han puesto de acuerdo en denominar a este vino como «un manjar de Reyes», convirtiéndose en el vino español más caro. De hecho, una botella puede llegar a alcanzar un valor de 1.400 euros, no apto para todos los bolsillos. Peter Sisseck es el danés que está detrás de su elaboración. Además, es gran amigo de Federico, al que une una importante conexión que no es baladí.

Genoveva Casanova no fue la única en ofrecerle casa en España al marido de Mary Donaldson. El recién proclamado Rey habría visitado en secreto, en varias ocasiones, el pueblo de Quintanilla de Onésimo, en Valladolid. Es en esta localidad vallisoletana donde tiene su génesis el Dominio de Pingus puesto que es allí donde el bodeguero tiene su centro de operaciones.

Una de las que se han destapado tuvo lugar en 2019, cuando Federico y su esposa degustaron un riquísimo lechazo asado al asador Mauro, en Peñafiel. La otra vez que pisaron suelo español fue para acudir a la boda de la hija de Sisseck, Eleonora, que es arquitecta y trabaja con su padre en el negocio, con Carlos del Río González-Gordon, miembro de una ilustre familia de bodegueros jerezanos, los Gonzalez Byass.

El vino siempre ha tenido un protagonismo preponderante en las visitas del Rey a Valladolid. En el enlace matrimonial mencionado, celebrado en el Monasterio de Santa María de Valbuena, los invitados fueron agasajados con una cata de vinos en Hacienda Monasterio, regentado por los González-Gordon. Estos fueron los momentos claves en los que Federico X empezó a ser conquistado por el sabor y gusto en boca de los Ribera.

El amigo del rey danés, Peter Sisseck, aprendió el oficio del vino a través de su tío. A comienzos de los 90 se empleó como director de Hacienda Monasterio en la Ribera del Duero. Sin embargo, uno de sus mayores puntos de inflexión fue cuando decidió instalarse a orillas del Duero. Enamorado por completo de las costumbres castellanoleonesas, puso en liza su propia viña, de 4,2 hectáreas en la localidad burgalesa de La Horra.

El vino resultante es el que actualmente enamora a Federico de Dinamarca, si bien ha experimentado una evolución cualitativa importante. En 1995 se produjeron las primeras 5.000 botellas de Dominio de Pingus, que se vendían a 3000 pesetas cada una (20 euros), muy lejos de los casi 1.500 que se piden por él ahora mismo. Tan bien le ha ido a Sisseck con el cultivo de la vid que ya no solo es que su vino sea destinado para los Reyes, sino que también lidera otras marcas como Flor de Pingus y PSI en Ribera del Duero, además del fino Viña Corrales en Jerez.