La Reina Isabel II, en el avión Concorde procedente de Bridgetown, Barbados, camino a Reino Unido, en 1977
Un Martini y caramelos de menta, los caprichos de la Reina Isabel II en los aviones
Una subasta de Hansons Auctioneers desempolva las vivencias de una azafata de British Airways que viajó con la Reina de Inglaterra
Apunto de cumplirse el segundo aniversario de su fallecimiento, la Reina Isabel II resulta un personaje fascinante, poliédrico, hermético, y que realmente muy pocos conocían en su intimidad. Se ha escrito prácticamente todo sobre ella, pero siguen desempolvándose fotografías, legajos y archivos para retratarla en su día a día.
Una azafata de British Airways, Elizabeth Evans, que voló en varias ocasiones con Isabel II y su marido Felipe de Edimburgo, recopiló varias notas en las que se revela cómo se comportaba durante los viajes. A Isabel II le gustaba beber un Martini, antes de reunirse con sus invitados en los vuelos reales, y siempre pedía una caja de caramelos de menta, concretamente de la marca Velamints, durante el despegue. Al personal de British Airways también se le pedía que si la Reina todavía estaba dormida al aterrizar, no debían avisarla ni molestarla.
Las instrucciones y recuerdos nunca antes vistos revelan información detallada sobre las preferencias y peculiaridades de los royals mientras volaban durante una gira por Singapur y Malasia en 1989. Jo Smallwood, la sobrina de la azafata Evans, ha puesto el material sobre la mesa para ser subastado por Hansons Auctioneers e ingresar un extra.
La Reina Isabel II y Felipe de Edimburbo, en 1967, en el aeropuerto de Heathrow rumbo a Malta
«Estaba al tanto de algunas de las cosas que Elizabeth había guardado de su carrera en British Airways, pero nada a esta escala. Se casó tarde en su vida, se mudó a Devon y finalmente a Hermanus, en Sudáfrica. Encontré los objetos allí, en su estudio, después de su muerte a la edad de 70 años en 2017. Me los encontré cuando viajé a Sudáfrica para organizar el funeral», explica Smallwood en la información sobre la puja, disponible hasta el próximo 20 de agosto. Se espera que la colección alcance entre 400 y 600 libras.
Material de British Airways
Como a otros tantos pasajeros, a Isabel II también le gustaba seguir el mapa de ruta mientras viajaba y llevar sus propias almohadas a bordo. No permitía que los miembros de la tripulación pasaran por la zona de su cabina sin previo aviso.
«Habiendo encontrado este tesoro escondido relacionado con la carrera de mi tía y sus experiencias con British Airways, especialmente los fantásticos viajes en el Concorde y el servicio a la Reina, me pareció triste que nada de eso hubiera visto la luz del día. Creo que esta colección es un pedacito de historia que alguien debería compartir y disfrutar».
Elizabeth Evans, oriunda de Birmingham, trabajó para British Airways durante 28 años a partir de 1970. Formó parte de la tripulación del Concorde, el primer avión comercial supersónico del mundo; se llegaba de Londres a Nueva York en unas tres horas.