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El Rey Mohamed VI, en la puesta en marcha de las obras de la línea férrea de alta velocidad, el jueves en RabatMAP

La imagen de Mohamed VI: trajes a medida, calzado italiano y carísimos relojes

Desde los relojes de alta gama hasta los pisa corbatas de oro, pasando por sus elecciones de calzado italiano y accesorios, su estilo es una constante declaración de opulencia y refinamiento

Un traje gris perfectamente ajustado, combinado con una camisa blanca, corbata roja y pañuelo blanco. Mohamed VI de Marruecos visitó, el pasado 24 de abril, la estación de Agdal de Rabat, para dar su visto bueno a las obras de ampliación de la única línea de tren de alta velocidad en África. Un acto con el que regresó a la vida pública tras superar un accidente en diciembre que le dejó con el brazo inmovilizado durante dos meses. Si bien en tiempos recientes prefiere evitar los actos multitudinarios, su presencia en compromisos religiosos sigue siendo constante. Así lo demostró en el homenaje a su abuelo, soberano alauí, realizado en marzo, y en su participación en las celebraciones del Ramadán, en las que siempre se le ve con una imagen impecable, ya sea vistiendo ropa tradicional como el caftán o adoptando trajes occidentales de gran elegancia.

Nada que ver con aquellos años, aquellos 2017, 2018 o incluso 2013, cuando se dejó retratar en Abu Dabi o en París con camisas de Desigual. Y es que, cuando el Rey se dejaba ver fuera de los actos protocolarios, solía hacerlo con un estilo más relajado, a menudo con gafas de sol, incluso en plena noche, sin temor a los estilismos llamativos.

El estilo informal que acostumbraba a llevar Mohamed VI

En aquellos años, algunos artículos comparaban al monarca con el hijo de Isabel Pantoja, incluso llamándole el «Paquirrín» de la monarquía marroquí. Fue una época en la que su vestimenta solía incluir camisetas de colores vibrantes, gorras y pantalones rotos y desgastados, a lo Kiko Rivera, con trajes llamativos y hasta gorros, una imagen atrevida, quizás la más arriesgada entre las casas reales del mundo. Algo que, en el caso de nuestro país, resulta difícil de imaginar.

El Rey Mohamed VI, con su hijo Moulay Hassan

En los tiempos recientes, Mohamed VI ha logrado equilibrar la tradición y la modernidad en su vestimenta. En los actos públicos en Marruecos, es habitual verlo con la chilaba tradicional o el caftán marroquí, a menudo en colores más vivos y actuales, acompañada de calcetines y calzado a juego, símbolo de su conexión con las raíces del país.

Sin embargo, cuando se encuentra en Occidente, especialmente en situaciones donde tiene que codearse con otras casas reales, su estilo cambia por completo. Aquí, prefiere el traje y la corbata, y no hay quien le gane en elegancia. Siempre luce trajes a medida, perfectamente ajustados, con cuellos de camisas que se alinean a la perfección con su rostro y corbatas cuya proporción y grosor nunca fallan.

Calzado italiano

Cuando se trata de calzado, no escatima en calidad. Su elección recae casi siempre en modelos de estilo italiano, elaborados con piel de la más alta calidad y ese característico acabado en punta que exuda lujo a cada paso. Su pasión por las compras de alta gama es bien conocida, al igual que su habilidad para seleccionar las tiendas más exclusivas, donde siempre encuentra lo mejor. Entre sus diseñadores preferidos se destaca el italiano Gianfranco Ferré. Y por si fuera poco, se dice que el Rey tiene un presupuesto anual de dos millones de euros exclusivamente para ropa y accesorios.

El Rey de la Casa Alauí es un auténtico aficionado a los accesorios, y no tiene reparos en mostrarlo. Mientras que para otros monarcas las gafas de sol suelen ser consideradas un «tabú» protocolario, él las lleva con frecuencia, probablemente por indicación médica tras la extirpación de un tumor benigno en su ojo izquierdo en 2017. En cuanto a los pisacorbatas, no escatima en lujo: de oro puro, con el escudo del reino o sus iniciales, un detalle de distinción que no pasa desapercibido. Sin embargo, lo que realmente eleva su estilo son sus relojes de lujo, destacando un Patek Philippe de 1,2 millones de dólares (alrededor de 1 millón de euros), de la exclusiva colección Nautilus, adornado con 1075 diamantes. Para rematar, es habitual verlo con anillos engastados con piedras preciosas como zafiros, esmeraldas y diamantes.