Almeida y Teresa Urquijo, en una imagen de archivo
Exclusiva
Almeida y Teresa Urquijo invitan a cenar en su casa a la Reina Sofía
Celebrada en un ambiente de absoluta discreción, confirma relaciones que trascienden lo estrictamente institucional
Quedan pocas semanas para que José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo vean por primera vez la cara de su hijo, Lucas. El bebé, previsto para finales de junio, aún no ha nacido, pero ya concentra atención pública como pocos. No solo será el primogénito del alcalde de Madrid, sino también el heredero simbólico de una fusión de apellidos con largo pedigrí aristocrático y hondas raíces monárquicas.
Almeida lo asume con entusiasmo y convicción: «Quiero estar y hay que estar», ha declarado. Ha confirmado que tomará las seis semanas de baja por paternidad —las obligatorias— y que ampliará si lo considera necesario. Está decidido a vivir esta etapa sin perderse ni un solo instante. Mientras tanto, él y la analista de inversiones se han dejado ver con naturalidad —como ocurrió durante las recientes fiestas de San Isidro—, ajenos al ruido, aunque plenamente conscientes de que todas las miradas les siguen.
Y fue precisamente en este clima de cuenta regresiva y calma aparente cuando tuvo lugar una cena que no pasó desapercibida para nuestro medio, aunque se celebró con absoluta discreción. Según ha podido saber El Debate, la Reina Sofía acudió el pasado lunes al domicilio del matrimonio —su nueva residencia en el barrio de Chamberí, una de las zonas más exclusivas del centro de la capital y muy próxima a la vivienda de los padres de Teresa Urquijo— para compartir mesa y conversación con el alcalde, su esposa y los padres de ella, Beatriz Moreno de Borbón y Lucas Urquijo Fernández de Araoz. Una velada privada, sin fotografías ni prensa, que se extendió hasta alrededor de las once de la noche. Al despedirse, doña Sofía fue acompañada hasta su coche por el matrimonio Urquijo-Moreno de Borbón, un gesto que ilustra la cercanía real —en todos los sentidos— entre ambas familias.
¿Qué une a la Reina Sofía con los Urquijo?
Mucho más que la cortesía. Teresa Urquijo, más allá de su papel público como esposa del alcalde de Madrid, es nieta de Teresa de Borbón-Dos Sicilias, prima hermana del Rey Juan Carlos. Su abuela, hija del Infante Alfonso de Borbón-Dos Sicilias y de la Princesa Alicia de Borbón-Parma, pertenece a una de las ramas más tradicionales y respetadas del entorno monárquico español. Figura clave en el mundo ecuestre, ha criado durante décadas caballos de pura raza árabe en su finca de Colmenar, donde aprendieron a montar Victoria Federica y Felipe Juan Froilán. Y aunque ostenta un linaje impecable, lleva una vida discreta, sencilla y alejada del foco mediático.
Pero esa conexión es solo una cara del árbol genealógico. Por la rama paterna, los lazos con Doña Sofía también existen. El año pasado, durante la final del Mutua Madrid Open, Piru Urquijo —abuela paterna de Teresa, una de las grandes damas de la alta sociedad madrileña y nieta del prestigioso médico Gregorio Marañón— protagonizó con la madre del Rey Felipe VI un saludo que no pasó inadvertido: dos besos cálidos, una conversación distendida y un afecto que se remonta a décadas. Un gesto sencillo, pero elocuente, que refleja una amistad de larga data entre ambas familias.
La Reina Sofía fue una de las grandes invitadas de la boda del alcalde con Urquijo
Una nueva generación que refuerza la sintonía
La conexión entre los Urquijo y la Casa Real también tiene rostro joven. Juan Urquijo Moreno, hermano de Teresa, mantiene una relación consolidada con Irene Urdangarin, hija de la Infanta Cristina y nieta de Doña Sofía. No se trata de un romance pasajero ni de una amistad ocasional: es una pareja con proyección que ha reforzado los lazos entre ambas ramas familiares, incluyendo a la parte hoy más alejada del núcleo institucional de los Borbones.
Aunque Martínez-Almeida no procede de una familia aristocrática en sentido estricto, su apellido tampoco es ajeno al monarquismo español del siglo XX. Su abuelo paterno, Pablo Martínez-Almeida, fue miembro del Consejo Privado de don Juan de Borbón, conde de Barcelona y padre del Rey Juan Carlos y abuelo de Felipe VI. En su residencia familiar madrileña se celebraban tertulias políticas en las que los consejeros del conde debatían sobre el papel de la monarquía en la futura España postfranquista. Aquellas conversaciones, tan influyentes como discretas, forman parte del mismo legado que hoy Almeida representa —a su manera— desde la alcaldía de Madrid.