Santiago Segura y José Mota, dueños de un castillo en Castilla y León
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El pueblo medieval de España en el que Santiago Segura tiene un castillo
Su objetivo: levantar en pleno corazón de Castilla un epicentro de arte, humor, música y teatro
En el corazón de la provincia de Segovia, a menos de dos horas de Madrid, se encuentra una joya medieval considerada una de las mejores villas conservadas de España. Sus calles empedradas, sus casas de piedra con blasones y una atmósfera detenida en el tiempo han hecho de este pequeño pueblo un destino cada vez más popular para turistas y amantes de la historia.
Su singularidad reside no solo en su arquitectura o en su emplazamiento en plena sierra segoviana, sino también en su configuración: solo se puede entrar y salir del pueblo por una única puerta, la llamada Puerta de la Villa, lo que refuerza la sensación de estar atravesando un umbral hacia otra época. Lo que antes fue fortaleza militar, taller de artistas y residencia noble, hoy es una utopía cultural impulsada por tres figuras del entretenimiento español: Santiago Segura, José Mota y el productor teatral Luis Álvarez. A través de su empresa Teatrópolis, la cual también gestiona el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío de Madrid, han adquirido el inmueble por 4.8 millones de euros.
En 2024, este trío de soñadores adquirió el Castillo de Pedraza, una joya arquitectónica con siglos de historia, con la idea de convertirlo en mucho más que una simple propiedad. Su visión: levantar en pleno corazón de Castilla un epicentro de arte, humor, música y teatro; un lugar donde las piedras hablen con la voz del presente sin olvidar el eco del pasado.
La historia del castillo es rica y, hasta cierto punto, cinematográfica. Construido en el siglo XIII, fue reformado en el XV por los Condestables de Castilla. Más adelante, en el siglo XX, se convirtió en el hogar del pintor Ignacio Zuloaga, quien dejó su impronta en sus muros. Pero fue en 2024 cuando pasó de ser un patrimonio dormido a un proyecto vibrante.
Los cómicos deseaban crear un espacio donde el arte tuviera casa propia
A día de hoy posee 683 metros cuadrados, nueve salones, seis habitaciones y cuatro cuartos de baño y una parcela de 30.000 m2. Cuenta, también, con otras edificaciones auxiliares, además de una piscina y terrenos colindantes. Al considerarse Bien de Interés Cultural, el proceso de restauración se ha llevado a cabo respectando el aspecto original de la fortaleza.
Para Segura y Mota, la idea no era comprar un castillo por capricho, sino crear un espacio donde el arte tuviera casa propia. «Queremos que aquí pasen cosas, que vengan creadores, músicos, actores, y que el castillo se convierta en un lugar vivo, con alma», declaró Mota en la presentación del proyecto.
Una de las estancias del castillo por dentro
Desde noviembre de 2024, el castillo abrió sus puertas al público. Ya no es solo un monumento para mirar desde fuera, sino un lugar para habitar culturalmente. Con visitas guiadas, exposiciones, y un calendario de eventos que incluye desde recitales de música clásica hasta comedia al aire libre, el castillo se ha convertido en uno de los polos culturales emergentes de la región.
La Plaza Mayor es el centro neurálgico de la localidad
Los visitantes recorren salones que antes eran privados, descubren pasadizos, suben a torres con vistas que quitan el aliento, y, en ocasiones especiales, pueden asistir a espectáculos en la explanada interior, adaptada para acoger desde teatro hasta proyecciones de cine. «El objetivo es abrirlo al público, pero también hacer espectáculos en primavera y verano, darle un enfoque parecido al del Festival de Edimburgo, con las puertas abiertas a todo el mundo. También queremos celebrar conciertos y que sirva como escenario de películas», reconoce Álvarez en una entrevista reciente.
Además, es el escenario perfecto para celebrar todo tipo de eventos en un entorno único y cargado de historia, siendo el lugar ideal para bodas, eventos de empresa, bautizos, comuniones o celebraciones privadas. Los dueños ofrecen cuatro tipos de catering: uno de cocina kosher, otro orgánico, ecológico y sostenible, otro mediterráneo y, por último, el más selecto, el del reconocido chef Ramón Freixa, donde la gastronomía se viste de gala.
Junto con el castillo, la Plaza Mayor es el epicentro de la vida en Pedraza. Rodeada de soportales y edificios nobles, presidida por la iglesia de San Juan Bautista, conserva la esencia de los siglos pasados. En verano, esta plaza y las calles del pueblo se iluminan con miles de velas durante la tradicional Noche de las Velas, un evento cultural en el que también se celebran conciertos de música clásica, creando un ambiente único que atrae visitantes de toda España y del extranjero.