Almeida, a la entrada del hospital
Gente
Así han sido las primeras horas de José Luis Martínez-Almeida como padre
Su hijo Lucas nació el jueves 3 de julio y en sus primeras horas recibió la visita de familiares como Mayi y Teresa de Borbón-Dos Sicilias
José Luis Martínez-Almeida ha vivido esta semana el inicio de una de las etapas más trascendentales de su vida: la paternidad. Su primer hijo, Lucas, nació el pasado jueves, 3 de julio, en el Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, en el exclusivo barrio de Salamanca, tras un parto sin complicaciones. Tanto el recién nacido como su madre, Teresa Urquijo, se encuentran en perfecto estado.
La llegada del pequeño era esperada desde hacía días. Ante la inminencia del parto, el alcalde se ausentó esa misma mañana de la reunión de la Junta de Gobierno municipal. Un gesto elocuente que evidenciaba que la vida familiar también exige su espacio, incluso para quien está al frente de la capital.
A partir de ahora, el regidor madrileño iniciará su baja por paternidad, cuya duración mínima es de seis semanas, como marca la ley, aunque podría ampliarse hasta las dieciséis. Todo apunta a que no retomará su agenda institucional hasta septiembre, coincidiendo con la reanudación del pleno y la actividad ordinaria en las comisiones municipales.
Horas después del nacimiento, el alcalde se presentó ante los medios que hacían guardia a las puertas del hospital. Con una sonrisa amplia y un tono más personal que político, compartió sus primeras impresiones como padre: «Todo está fenomenal, el niño está fenomenal, la madre es increíble, ha salido todo muy bien y muy agradecidos», declaró. Pero fue otra frase la que acaparó los titulares: «Tiene unos buenos mofletes», dijo entre risas, en uno de esos comentarios que revelan la mezcla de desconcierto y ternura del padre primerizo.
Aunque aún no se ha fijado la fecha del bautizo, los padres ya han elegido a los padrinos: Juan Urquijo, hermano de Teresa y pareja de Irene Urdangarin, hija del ex duque de Palma; y Leticia, sobrina del alcalde. Juan se acercó al hospital al mediodía del viernes y, aunque no hizo declaraciones, saludó con una señal de victoria y una sonrisa más que elocuente.
Ya pasada la primera noche, el flamante papá compartió en sus redes sociales una imagen del pequeño. Apenas se distingue una cabecita con pelito rubio, pero lo que más llamó la atención fue el pie de foto: se autodenominaba «Papuchi». El término despertó enseguida un guiño colectivo en la memoria nacional: el apodo con el que la prensa del corazón inmortalizó a Julio Iglesias Puga, padre del cantante, célebre por sus conquistas en edad avanzada y su campechana notoriedad mediática. Cabe recordar que, con su característico humor, el propio Almeida ya había bromeado en otra ocasión sobre la paternidad tardía: «No puedo tardar mucho... a ver si voy a ser padre-abuelo», decía entre risas al convertirse en padre por primera vez a los 50 años.
El alcalde, a la carrera para ver a su hijo Lucas
Visitas al hospital
Flores, familia y un desfile de sonrisas ilustres. Así transcurrieron las horas posteriores al nacimiento del pequeño Lucas en el Hospital Nuestra Señora del Rosario, convertido por momentos en escenario de afectuosas visitas y discretos gestos de alta sociedad. Entre las primeras en llegar, Magdalena Martínez-Almeida —«Mayi» para los más cercanos—, hermana del regidor y una de las figuras más comentadas durante la boda por su espontaneidad y cercanía. Llegó acompañada de su hijo Pablo, conocido por su faceta como modelo y por sus apariciones virales en eventos familiares. Ambos portaban un gran centro de orquídeas blancas y rosas de tallo largo, todo un gesto de bienvenida al recién nacido.
Mayi no dudó en acercarse a los periodistas congregados en la entrada del hospital y, con la naturalidad que la caracteriza, compartió su alegría: «Han pasado buena noche y ha ido fenomenal. Es una monada. Estamos felices. No sabemos a quién se parece todavía, hoy por hoy es imposible», dijo sonriente. Y añadió con emoción: «Veo a mi hermano emocionado y muy contento, y se le cae la baba».
Juan Urquijo, hermana de la madre primeriza
Como es habitual en una familia de largo arraigo y notable posición, las visitas no tardaron en sucederse. Una de las primeras fue la de Teresa de Borbón-Dos Sicilias, de 88 años, prima hermana del Rey Juan Carlos, abuela de Teresa Urquijo y ahora bisabuela de Lucas. A su salida del hospital, visiblemente emocionada, se limitó a comentar con brevedad y devoción: «Todo muy bien, gracias a Dios».
Al día siguiente regresó, esta vez acompañada de su esposo, Íñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laula y de Laserna, conde de los Andes. A sus 91 años, el aristócrata llegó con impecable sobriedad: americana blanca de lino, taxi discreto, silencio absoluto y un porte señorial que no necesitaba palabras.