Albert Rivera, en una imagen de archivo
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El 'nuevo' Albert Rivera lejos de la política: profesor, empresario y rostro habitual de Ibiza
El expolítico ha dejado atrás el Congreso, pero no el protagonismo
Han pasado casi seis años desde que Albert Rivera dijera adiós a la política activa. Fue en noviembre de 2019 cuando el entonces líder de Ciudadanos anunciaba, entre tonos solemnes y derrotas electorales, que abandonaba la vida pública. Lo que no sabíamos es que lo hacía para embarcarse en una nueva —y sorprendente— etapa donde el poder ya no se mide en votos, sino en eventos de etiqueta, máster de liderazgo y copas de whisky escocés maridado con vistas al skyline madrileño.
Convertido ahora en consultor, conferenciante, docente universitario y presidente de un selecto club financiero, Rivera ha tejido una nueva identidad profesional tan polifacética como estratégicamente construida. Y mientras su perfil institucional queda en el recuerdo, su presente se mueve entre la formación de élites, el networking exclusivo y escapadas románticas al Mediterráneo, como la que acaba de protagonizar junto a su pareja, la diseñadora y creadora de contenido Carla Cotterli, con quien mantiene una relación desde hace dos años.
Albert Rivera, en uno de sus eventos como conferenciante
La pareja fue vista hace pocos días disfrutando de unas vacaciones en Ibiza, donde fueron fotografiados justo antes de tomar un ferry rumbo a Formentera. Aunque él no comparte nada de su vida íntima en redes, ella sí lo hace: imágenes en bikini, navegando en barcos de alquiler y posados en entornos idílicos forman parte de su narrativa digital. Carla, que cuenta con más de 21.000 seguidores en Instagram, parece haberse acostumbrado a un tipo de exposición que a él, al menos públicamente, ya no le interesa.
Eso sí, el exlíder de Ciudadanos luce una imagen renovada. Ha adoptado una barba bien recortada y una silueta visiblemente más delgada. Nueva etapa, nuevo estilo. Lo que no sabemos —aunque podemos imaginar— es dónde se han alojado. Algunas propiedades en Ibiza, como las situadas en Sant Josep, Santa Eulària o Roca Llisa, alcanzan los 8.925 euros por noche, aunque también existen opciones algo más «discretas» por 1.000 euros la noche. Visto el entorno, todo es posible.
Mientras posa en el olvido su etapa como político profesional —13 años entre escaños autonómicos y nacionales—, Albert se ha reciclado como profesor universitario. Actualmente dirige dos másteres en la Universidad Tecnológica del Atlántico Mediterráneo (UTAMED), donde enseña Comunicación y Oratoria. El programa se vende con frases tan afiladas como: «Domina el arte de hablar en público y comunica con impacto». Entre sus compañeros de claustro figuran perfiles llamativos como Toni Cantó o Francisco Carrillo, asesor de gobiernos y director de La Fábrica de Discursos.
Y aunque para algunos esta nueva faceta resulte cuestionable —el sociólogo Daniel Valdivia criticaba en redes su falta de publicaciones, docencia o doctorado—, Rivera no parece preocupado. Al contrario, defiende que su background político le permite ofrecer algo más que teoría: experiencia real. En sus redes, comparte consejos para emprendedores, reflexiones sobre liderazgo y lecciones de comunicación con ese tono de autoayuda que tanto gusta al nuevo profesionalismo de manual.
Club Raheem
Pero si hay un entorno donde el catalán parece moverse como pez en el agua es en el Club Raheem, un exclusivo club financiero y de negocios del que es presidente. Situado en la última planta del número 18 de la calle Goya (esquina Velázquez), en pleno barrio de Salamanca, el espacio promete «privacidad, exclusividad y lujo» a sus selectos miembros. Allí se celebran encuentros empresariales, eventos culturales y degustaciones como la reciente «experiencia maridaje» con los whiskies Glenfiddich y The Balvenie, o una velada temática llamada Egipto Luxury Experience.
Además de espacios para reuniones, la membresía dispone de sastrería personalizada —a cargo del diseñador Félix Ramiro— y 400 metros cuadrados de superficie para los encuentros «de alto nivel». Rivera lo resume así: «Nos lo pasamos bien, hacemos eventos de todo tipo».
En lo personal, Albert sigue residiendo en Madrid, en un piso de 170 metros cuadrados por el que paga alrededor de 2.000 euros al mes. La elección del inmueble, ubicado en Majadahonda, no fue casual: está a pocos minutos del domicilio de Malú, con quien comparte la custodia de su hija Lucía. El edificio, discreto por fuera pero con todos los lujos por dentro —zonas verdes, piscinas, gimnasio, pistas de tenis—, refleja una vida cómoda, alejada de excesos, pero muy consciente del confort.