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Casa Cornide en la Coruña

Sorpresa en las primeras visitas a Casa Cornide, el palacete de la familia Franco en La Coruña

Este lunes, la propiedad abría sus puertas al público a la 9 de la mañana

Nueve de la mañana, en punto. Las enormes puertas verdes de madera del viejo caserón de piedra de granito de la familia Franco en La Coruña se abrían para recibir las cinco primeras visitas.

Un empleado uniformado impedía el acceso a la prensa y advertía que «no era posible tomar fotos del interior del inmueble». Los primeros en visitar la propiedad no eran cinco, tal y como estaba previsto, sino seis personas, que resultaron ser parte interesada. Desde la alcaldesa de la ciudad Inés Rey hasta el historiador Alfredo Vigo, responsable del informe que llevó a la catalogación del activo como BIC. Junto a ellos una periodista local, además de la responsable de prensa de la alcaldía y Francisco Jorquera, del BNG y un miembro de la Comisión de la Memoria Histórica, Rubén Centeno.

Primeros visitantes en Casa CornideEl Debate

La declaración de la propiedad como BIC obliga los herederos Franco a habilitar el régimen de visitas, a lo que se negaron en un primer momento, a pesar de la presión ejercida desde el ayuntamiento coruñés y de entidades como la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica. Esto les supuso una multa de 3.000 euros por parte de la Xunta ha logrado cambiar la estrategia de la familia, con la apertura de una página web donde se pueden hacer las reservas. Unas visitas que en estos momentos están agotadas.

En esta primera visita, nadie de la familia Franco ni dentro ni fuera de la propiedad. Una propiedad que Carmen Polo de Franco tanto disfrutó durante el siglo pasado. Esta ocasión no era la primera vez que entraba público en este palacete urbano. Los domingos, en los años 50, los niños del barrio recuerdan que «iban allí al cine a las cuatro de la tarde». Un cine que costaba una peseta y que «a los que llegaban tarde los sentaban en el escenario», explica un vecino octogenario reviviendo la época de los Padres Tomasinos.

Sin muebles y con polilla

Las visitas durante este lunes han sido cada vez más discretas a lo largo de la mañana, hasta la última cita, a las doce en punto, que solamente entraron dos personas, un hombre y una mujer. Por tanto quedaron 3 plazas libres, y el guarda de seguridad, muy educadamente, no dejó cubrirlas por «no estar en la lista». El palacete, único en Galicia por su belleza arquitectónica -especialmente la fachada principal y los balcones-, es una maravilla de edificación a la que a partir de ahora se puede acceder cada lunes. Quienes han entrado este primer día destacan que el inmuebles está vacío y sin mobiliario alguno. Llama la atención el «papel pintado estilo años 60 y las tres cocinas y alguna que otra polilla», detallan en la puerta los visitantes. «Hay incluso algunas piezas de la familia Franco, como un documento con un discurso, y papeles con el membrete de la anterior Jefatura del Estado», añaden.