Fundado en 1910

El expresidente Mariano Rajoy y su mujer Elvira Fernández, en Formentera, en una imagen de archivoGTRES

El motivo por el que Rajoy no pisó nunca La Mareta en sus vacaciones como presidente

«Lanzarote es pura magia. Misterio. Belleza limpia, insolente y desnuda. Lección constante», escribió el artista César Manrique sobre su querida isla. Y Pedro Sánchez sucumbió también rápidamente a sus encantos. Un verano más, y ya van seis, se encierra en las dependencias del palacio de La Mareta, para solazar bajo el sol y entre vegetación volcánica, junto a su mujer Begoña Gómez. Allí permanecerá 23 días con todo tipo de comodidades a su servicio, como pistas de baloncesto, dos piscinas e incluso helipuerto. Asueto de lujo a gastos pagados, mientras muchos ciudadanos de a pie sacarán la calculadora para ver cómo sufragan sus vacaciones.

Sánchez pisó por primera vez este fabuloso palacete en la Nochevieja de 2018, año y medio después de llegar al poder. Y ya nunca más regresó a su apartamento de Mojácar, en Almería, pagado con las ganancias derivadas del imperio sexual de su suegro Sabiniano Gómez. En el verano de 2019, descansó junto a su familia en el palacio de las Marismillas, ubicado en el corazón del Parque Nacional de Doñana, en Huelva, que también pertenece al Estado. Y desde 2020, el presidente ha veraneado de forma consecutiva todos los agostos en La Mareta de Costa Teguise, al este de la isla de Lanzarote. El pasado sábado, 2 de agosto, regresó a ella, y mientras accedía en una furgoneta blanca, un grupo de buzos rastreaba la costa y el acantilado del Atlántico sobre el que se levanta el complejo. Este 2025, ha pedido reforzar el dispositivo de seguridad, consciente de que la trama de corrupción instalada en su Gobierno ha desatado la ira de la ciudadanía. Sabe que no puede pisar la calle.

Pedro Sánchez llegó el pasado sábado, a la Residencia de La MaretaEFE

Mandada construir por Hussein de Jordania, el monarca hachemita jamás se hospedó en La Mareta, y se la regaló al Rey Juan Carlos I, en 1989, pasando a formar parte del Patrimonio Nacional. En 2015, el Rey Felipe decidió que quedase al servicio de los intereses turísticos de España. Según explicó el ministro de Turismo de entonces, José Manuel Soria, la idea era que mandatarios o representantes de instituciones internacionales o figuras del mundo de la cultura, entre otros, fuesen invitados a hospedarse y disfrutar de las instalaciones para contribuir así a la «promoción y refuerzo de la marca España», en general, y de Canarias y la isla de Lanzarote, en particular. Pero algunos se adueñaron de ella para sus intereses personales.

En La Mareta también han pasado sus vacaciones otros presidentes como José María Aznar, o José Luis Rodríguez Zapatero, pero nunca Mariano Rajoy. El expresidente gallego prefería regresar a su tierra y pasar el verano en el municipio pontevedrés de Ribadumia. Allí hacía largas caminatas con amigos o en familia y solía alquilar una casa rural, pues ya no era operativo, por medidas de seguridad, el alojarse en el piso de la playa de Silgar, en Sangenjo, que había comprado antes de casarse con Elvira Fernández. Sí, se dejaba caer por el club náutico de la localidad o el chalet de su hermano en la playa de Canelas. También disfrutó algunas vacaciones en el sur, en la finca de Las Marismillas, en el Parque Nacional de Doñana.

El palacio de las Marismillas, en DoñanaEFE

En La Mareta se han hospedado los cancilleres alemanes Helmut Kohl y Gerhard Schröder o el expresidente de la URSS, Mijail Gorbachov, y su esposa Raisa, que cada tarde realizaban largas caminatas por Costa Teguise.

La Familia Real española utilizó por primera vez la residencia de Lanzarote en abril de 1993, fecha en la que, tras la muerte del Conde de Barcelona, se desplazaron a la isla para descansar junto al mar. Volvieron a Lanzarote en diciembre de 1999 para pasar juntos la Navidad y recibir el nuevo año. El 2 de enero de 2000 falleció en La Mareta la madre del Rey Juan Carlos, Doña María de las Mercedes, imprimiendo un amargo recuerdo en su memoria.