La Reina Sofía, en una imagen de archivo
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Las joyas perdidas de la corona griega se exhibirán en el Palacio Tatoi reconvertido en museo
Algunas de estas piezas están vinculadas directamente a la Reina Sofía, que vivió allí sus primeros años
Entre los bosques que rodean el monte Parnés, a pocos kilómetros de Atenas, se encuentra la finca de Tatoi. Esta residencia fue durante décadas el refugio veraniego de la familia real griega, y también el lugar donde creció la Reina Sofía antes de convertirse en reina consorte de España. Sin embargo, tras el abrupto exilio de la monarquía helena en 1967, Tatoi se convirtió en un palacio fantasma, abandonado por años. Lo que muchos no sabían es que, entre sus paredes, permanecieron ocultas durante décadas joyas, objetos personales y recuerdos de un pasado borrado por la historia.
El golpe de Estado militar de abril de 1967 marcó el principio del fin para la monarquía griega. La familia real fue forzada a abandonar el país con muy pocas pertenencias, dejando atrás su residencia y todo lo que había en ella. El Palacio Tatoi quedó cerrado, y con él, muchas de las posesiones personales de la familia, incluidas joyas de uso cotidiano y otras de gran valor histórico.
Entre las pertenencias que quedaron figuran maletas cerradas, baúles, ropa de gala, documentos y joyas que habían sido utilizadas en actos oficiales y ceremonias familiares. Algunas de estas piezas estaban vinculadas directamente a la Reina Sofía, entonces princesa, que vivió allí sus primeros años antes de trasladarse a España tras su matrimonio con el Rey Juan Carlos.
Décadas más tarde, el Estado griego decidió recuperar y restaurar la finca de Tatoi con el objetivo de convertirla en un museo nacional. Durante los trabajos de limpieza y catalogación, comenzaron a salir a la luz objetos que se creían perdidos: coronas, cetros, medallas y una variedad de joyas reales cuidadosamente guardadas en estuches antiguos.
Cuando queda poco para que reabra sus puertas como museo, la ministra de Cultura y Deportes de Grecia, Lina Mendoni, ha confirmado que se expondrán muebles, retratos, objetos originales y pertenencias de la Familia Real que se han ido encontrando a lo largo de la restauración.
Aunque no existe un inventario oficial accesible al público, se ha confirmado que muchas de las joyas encontradas en Tatoi pertenecieron a diferentes miembros de la familia real. La Reina Sofía, que pasó su juventud en ese palacio, utilizó durante años algunas de las piezas heredadas de su madre y de su abuela, entre ellas collares de perlas, brazaletes y tiaras con piedras preciosas.
Uno de los vestidos de la Reina Sofía que se mostrarán
«Tengo maravillosos recuerdos de nuestra vida familiar en Tatoi. Me parece estar oliendo aquellas brisas, entre los eucaliptos, los pinos, los castaños y los cipreses», cita Pilar Urbano como palabras de Doña Sofía en su libro La Reina.
En agosto de 2021, un incendio de grandes dimensiones estallaba al norte de Atenas, arrasando con todos los bosques de su alrededor y llegando a la propiedad, pero sin arrasarla. Las piezas de más valor quedaron a salvo, incluido el cementerio real, pero la finca sí sufrió diversos daños.
Curiosamente, pocos meses antes, fue visitado por Carlos III, que en un viaje privado a Grecia quiso conocer los lugares donde se crio su padre, Felipe de Edimburgo, viendo de primera mano el estado en el que se encontraba el palacio y todo el entorno.