Fundado en 1910

La familia Kennedy, al completoGTRES

Gente

La 'maldición Kennedy': todas las tragedias de la gran saga americana

La nieta de John F. Kennedy ha anunciado que padece un cáncer fulminante y terminal

A veces hay apellidos que parecen brillar y romperse a la vez. El de los Kennedy siempre ha sido así: poder, glamur y una racha de desgracias que vuelve una y otra vez como si no tuviera fin. La última en sumarse a esa lista es Tatiana Schlossberg, nieta de John F. Kennedy, que ha revelado una noticia devastadora: padece leucemia mieloide aguda con una mutación genética rarísima llamada Inversión 3 y los médicos le han dado un pronóstico terminal, con menos de un año de vida.

Tatiana, de solo 35 años, descubrió la enfermedad después de dar a luz a su segundo hijo. Un análisis rutinario mostró un recuento anormal de glóbulos blancos y, desde ese momento, comenzó una lucha contrarreloj: quimioterapia, inmunoterapia, semanas de hospitalización y dos trasplantes de médula ósea. Nada consiguió frenar la enfermedad.

La leucemia mieloide aguda es un cáncer de sangre extremadamente rápido. La médula ósea produce células defectuosas que sustituyen a las sanas y el cuerpo pierde defensas, oxígeno y capacidad de coagular. La mutación Inversión 3 agrava todo: un fragmento del cromosoma 3 está invertido y eso hace que el cáncer sea especialmente resistente a cualquier tratamiento. Por eso, cuando los médicos hablan de un caso terminal, quieren decir que ya no existe forma de detener su avance.

Una historia familiar marcada por tragedias

La cadena de tragedias suele situar su primer gran golpe en 1944, cuando Joseph Patrick Kennedy, el hijo mayor del patriarca Joseph Kennedy y llamado a ser el gran heredero político de la familia, murió al explotar en pleno vuelo el bombardero que pilotaba durante una misión secreta en la Segunda Guerra Mundial. Cuatro años después, en 1948, otra pérdida volvió a sacudir al clan: Kathleen «Kick» Kennedy falleció en un accidente de avión en Francia con solo veintiocho años.

El presidente John F. Kennedy, junto a su mujer

La siguiente generación tampoco escapó a la desgracia. Arabella, la primera hija de John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Kennedy, nació muerta; y Patrick, el segundo bebé de la pareja, murió apenas dos días después debido a complicaciones respiratorias. Y en 1963 llegó la tragedia que paralizó al planeta entero: el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en Dallas, un magnicidio que se convirtió en una de las heridas abiertas más profundas de la historia moderna. Cinco años más tarde, su hermano Robert murió también asesinado en Los Ángeles, justo después de ganar las primarias demócratas del estado de California.

Las décadas posteriores no trajeron tregua. David Kennedy, uno de los hijos de Robert, falleció a los veintiocho años por una sobredosis que mezclaba grandes cantidades de cocaína con demerol, un analgésico extremadamente fuerte. Más tarde, otro de los hijos de Robert, Michael Kennedy, perdió la vida a los treinta y nueve años en Aspen, Colorado, tras chocar contra un árbol mientras jugaba al fútbol americano… sobre esquís. Dejó a tres hijos huérfanos.

John Kennedy Carolyn Bessette murieron en un accidente de aviónGTRES

A finales de los noventa llegó otro de los golpes más mediáticos: John Fitzgerald Kennedy Junior, conocido popularmente como «el príncipe de América», murió junto a su esposa y su cuñada cuando la avioneta que él mismo pilotaba se estrelló en el océano Atlántico en el verano de 1999.

Y la lista siguió creciendo en años recientes. Kara Kennedy, hija de Edward Kennedy, murió de un infarto en un gimnasio de Washington tras una larga lucha contra un cáncer en el año 2011. Un año después, Mary Richardson Kennedy, esposa de Robert Kennedy Junior, se quitó la vida a los cincuenta y dos años en plena batalla de divorcio. Saoirse Kennedy Hill, nieta de Robert, falleció a los veintidós años por una sobredosis accidental que combinaba metadona, ansiolíticos, antidepresivos y alcohol. Y en 2020, Maeve Kennedy McKean murió ahogada junto a su hijo de ocho años después de que la canoa en la que navegaban fuera arrastrada mar adentro en la bahía de Chesapeake.