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Victoria de Hohenlohe, junto a su marido Maxime CorneilleGTRES

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La vida neoyorquina de la duquesa de Medinaceli, la aristócrata con más títulos de Europa

Su rutina en la Gran Manzana es una mezcla de discreción, responsabilidad y normalidad

Lleva toda la vida luchando por intentar mantener un perfil bajo ajeno a la popularidad que despierta su apellido y sus múltiples títulos nobiliarios. Victoria de Hohenlohe parece haber conseguido ahora, a sus 28 años. Lejos de los palacios españoles y los salones aristocráticos tradicionales, su rutina en la Gran Manzana es una mezcla sutil de discreción, responsabilidad y curiosa normalidad.

Heredera del ducado de Medinaceli, la joven tiene ascendencia alemana, por lo que se la considera una noble germano-española. Ostenta una impresionante lista de 43 títulos nobiliarios, entre ellos varios ducados, marquesados y condados, lo que la convierte en una de las aristócratas más tituladas del continente.

Pese a desear anonimato no quiso dar la espalda a la herencia de sus antepasados tras la muerte de su padre en agosto de 2016 por cáncer, Marco Hohenlohe-Landgenburg, heredero del ducado de Medinaceli, título con Grandeza de España que da nombre a una de las casas nobiliarias con más tradición y boato del país, descendientes del Rey Alfonso X El Sabio.

La joven estudió Historia y Economía en el Instituto de Empresa, una de las universidades más prestigiosas de España. Después, realizó un máster de Conflicto y Desarrollo en el Kings College de Londres y pasó una temporada trabajando de prácticas en el prestigioso despacho de Emilio Lamo de Espinosa, que dejó para hacerse cargo de un puesto en las áreas de sostenibilidad e inversiones. Habla tres idiomas con fluidez, es una gran amazona y seguidora del esquí, algo lógico teniendo en cuenta que gran parte de su vida la ha pasado en Múnich.

Allí se crio con su hermano, Alexander, y su madre, Sandra Schmidt-Polex, cuando esta se separó de Marco en 2004, tras ocho años casados. A pesar de su separación física, tanto Victoria como Alexander mantuvieron siempre una relación excelente con su familia paterna, que residía en Sevilla. De hecho, era habitual que los veranos se escapasen a la casa de Pilatos, donde vivía él.

Victoria de Hohenlohe, dando un paseo con el analista financiero Maxime CorneilleGTRES

El cariño que siente por la tierra andaluza hizo que contrajese matrimonio en Jerez, que se vistió de gala para acoger su enlace con Maxime Corneille, analista financiero en una importante compañía especializada en fusiones y adquisiciones, con el que se mudó a principios de este año a Estados Unidos por motivos laborales.

Meses después, su vida ya está afianzada en la Gran Manzana y desarrolla su carrera profesional en ESG (Gobernanza Ambiental, Social y Corporativa) y Sostenibilidad de la consultora MJ Hudson, un puesto que reflejar su visión moderna de la nobleza, donde el título no es solo un distintivo, sino un medio para contribuir a retos globales. Previamente se había desarrollado de forma profesional en Attalea Partners, una consultoría estratégica y financiera.

La presencia de la duquesa en Nueva York va más allá del ámbito laboral. Su perfil discreto y profesional simboliza una nueva generación de aristocracia europea, que busca integrar tradición y modernidad, compromiso social y ambición profesional. Aunque lejos de la vida social de la élite y de los eventos de alto copete, su influencia y su historia continúan siendo relevantes, representando una nobleza adaptada a los retos del siglo XXI.

El perfil discreto de Victoria de Hohenlohe no le ha impedido participar en momentos de relevancia institucional. Incluso tuvo un encuentro con la Princesa Leonor, heredera al trono español, durante la visita de la joven princesa a Nueva York. La cita, que tuvo lugar en un ambiente privado y alejado de los medios, fue interpretada como un gesto de continuidad entre la aristocracia tradicional española y la Casa Real moderna.