La cantante Malu en El Hormiguero
Malú: del pueblo de Madrid donde vive a la enfermedad que marcó su vida
La cantante presentará la noche de este lunes en 'El Hormiguero' su nueva tema titulado 'El Intento'
Febrero y marzo de 2026 llevarán el nombre de Malú en Madrid. La artista celebrará siete conciertos consecutivos en Live Las Ventas los días 20 y 22 de febrero y 1, 5, 12, 13 y 15 de marzo, una cita que servirá para repasar las canciones que han marcado su carrera y para presentar Todo sabe a ti, además de los adelantos de su próximo disco. «Emocionada por todo lo que se viene», escribía en redes sociales al anunciar estas fechas, que confirman un momento especialmente sólido en lo profesional, al que se suma su continuidad como una de las coaches del programa La Voz.
El arranque del nuevo año se presenta como una prolongación de un 2025 favorable para ella. También en lo personal. Mantiene una relación con Ángel Fernández, técnico de producción al que conoció durante la gira A todo sí. A ese equilibrio se suma su faceta como madre. En junio de 2020 nació su hija Lucía, fruto de su relación con el expolítico Albert Rivera. Tras la separación en 2023, ambos apostaron por una convivencia cordial centrada en la crianza compartida.
Desde entonces, la cantante vive con su hija en La Florida, una urbanización situada en el distrito de Moncloa-Aravaca, a unos 13 kilómetros del centro de Madrid, entre El Plantío y el Monte de El Pardo. Es una zona donde la ciudad empieza a perder densidad y el paisaje se abre a grandes parcelas, vegetación y silencio. Su origen explica también su nombre: es una colonia, término habitual a comienzos del siglo XX para designar desarrollos residenciales planificados fuera del casco urbano, pensados como segundas residencias o lugares de veraneo para familias acomodadas.
La cantante Malú con su novio Turco
Con el crecimiento de la capital, evolucionó hacia una zona de primera residencia sin perder su trazado original: viviendas unifamiliares de baja altura, grandes jardines y calles amplias. El desarrollo definitivo llegó hace unas siete décadas, cuando la Constructora Vasco Central urbanizó más de 100 hectáreas adquiridas a Patrimonio Nacional, estableciendo parcelas mínimas de gran tamaño y una ocupación muy limitada del suelo. Ese modelo, sin embargo, se vio tensionado a finales de los años noventa con la llegada de grandes complejos de oficinas en los márgenes de la urbanización. Miles de trabajadores comenzaron a atravesar a diario unas calles que los vecinos consideraban privadas. El conflicto con el Ayuntamiento de Madrid estalló cuando los propietarios reclamaron instalar barreras y sistemas de vigilancia, mientras el consistorio defendía el carácter público de las vías. Aquel enfrentamiento marcó una etapa de desgaste para la colonia, que perdió parte de su atractivo durante años.
La situación empezó a revertirse con la remodelación urbana, el refuerzo de la seguridad y la rehabilitación progresiva de las viviendas. Hoy, vuelve a situarse entre las urbanizaciones más cotizadas del noroeste madrileño, con precios que oscilan entre los dos y los nueve millones de euros.
Malú habría adquirido su vivienda en 2019 por alrededor de 1,5 millones de euros. Se trata de una casa de una sola planta, cercana a los 600 metros cuadrados, ubicada en una parcela de 3.000 metros, con porche y jardín. Entre los vecinos actuales o históricos figuran nombres como Jorge Javier Vázquez, Paloma San Basilio o, en el pasado, Adolfo Suárez y Felipe González.
Trastornos alimenticios
Ese presente sereno contrasta con una etapa anterior marcada por una autoexigencia extrema. La artista lo contó recientemente en el pódcast A solas con…, de Vicky Martín Berrocal, donde explicó que se sentía fuerte sobre el escenario, pero frágil fuera de él. Durante años priorizó la música por encima de su bienestar, hasta el punto de no disfrutar muchos de sus logros. En ese contexto aparecieron los trastornos alimenticios, ligados a una obsesión creciente por la delgadez y la imagen. El punto de inflexión llegó tras consultar con un psiquiatra, que le ayudó a entender que no se trataba de una enfermedad en sí, sino de conductas desordenadas.
A partir de ahí tomó decisiones para romper con esa dinámica, como retirar los espejos y las básculas de su casa, e iniciar un proceso terapéutico que hoy considera clave.