Pablo Iglesias con su socio, Carlos Ávila, cantando en la Taberna Garibaldi
Así canta Pablo Iglesias para lograr más clientes en su Taberna Garibaldi
El exdiputado ha hecho su particular homenaje a Robe Iniesta, cantante de Extremoduro fallecido recientemente
Uno de los principales reclamos de los simpatizantes de la izquierda más radical para acudir a la Taberna Garibaldi es encontrarse con Pablo Iglesias, el que fuera secretario general de la formación política Podemos convertido en empresario de hostelería. Es por eso que no duda en explotar su imagen para atraer a más clientes a su bar, un bar que no ha estado exento de polémicas y que es nuevo porque tuvo que cerrar el anterior.
En esta ocasión, Iglesias se ha arrancado, micrófono en mano, a cantar por Robe Iniesta, el líder de la banda de pop español Extremoduro, fallecido hace escasos 10 días. Junto con otro hombre, que es su socio, que le acompañaba en la letra y, a su vez, tocaba la guitarra, le ha rendido su particular homenaje.
La melodía elegida ha sido Ama, ama, ama y ensancha el alma, una canción popularizada por Iniesta que reportó muchos éxitos a la formación de la que formó parte. «Quisiera que mi voz sea tan fuerte», ha comenzado entonando el politólogo. Una frase que ha seguido el guitarrista que estaba sentado a su lado: «Que a veces retumbara en las montañas», ha continuado a viva voz. «Y escucharais las mentes sociales adormecidas, la palabra de amor de mi garganta», siguieron a dúo y con aparente sentimiento. Continuaron la interpretación con una estrofa de la composición: «La mente, la mente; y repartíos. Que solo os enseñaron el odio y la avaricia. Yo quiero que todos, como hermanos. Repartamos amores, lágrimas y sonrisas», gritaban a la vez que entremezclaban sus rasgadas y roncas voces.
Pablo Iglesias y Carlos Ávila
Letras con mensaje
«De pequeño me impusieron las costumbres. Me educaron para hombre adinerado. Pero ahora prefiero ser un indio. Que un importante abogado», prosiguieron. «Hay que dejar el camino social alquitranado. Porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas. Hay que volar libre al sol y al viento. Repartiendo el amor que tengas dentro», cantan entusiasmados, tal y como refleja el video colgado en redes sociales.
Una actuación a la que pusieron el broche de oro con un choque de manos y una amplia sonrisa que se dibujaba en sus rostros y que reflejaba que, a su parecer, había hecho una muy buena función ante tímidos y exiguos aplausos de los presentes.
Compuesta en 1992 por el poeta Manolo Chinato, se trata de una letra que expresa reivindicación, amor e interés por el cambio, libertad, crítica social y despertar consciente, entendiendo esto último como una forma de «espabilar».
Riqueza y poder
Un canto que Pablo Iglesias ha aplicado a la libertad promovida por la izquierda que cuestiona dos de los sentimientos más mezquinos del ser humano, como son el odio y la avaricia, impulsados, según la letra, «por el sistema establecido».
En definitiva, se trata de una especie de canción protesta con un mensaje de optimismo y resistencia que Iglesias ha adaptado a los más radicales preceptos de su formación. Unas premisas que él no aplicó a su propia vida, en la que ha sucumbido al poder y a la riqueza, formado parte de lo que él denominaba «la casta». Prueba de ello han sido las continuas contradicciones que ha protagonizado y que van desde la compra de un lujoso chalet en Galapagar a la inscripción de sus hijos en un colegio privado del más alto nivel educativo.