El tenista Carlos Alcaraz
La mudanza de Carlos Alcaraz: abandona la casa prefabricada de madera
El tenista ha regresado al hogar familiar con sus padres
Carlos Alcaraz ha cerrado una etapa importante en su carrera. La separación profesional de Juan Carlos Ferrero, con quien trabajó durante siete años, no solo ha supuesto un cambio en su equipo, sino también en su forma de vivir el día a día. Durante ese tiempo, el murciano residía en una casa prefabricada dentro de la Academia Equelite, en Villena, que se convirtió en su base mientras entrenaba y competía por todo el mundo.
Esa vivienda, de unos 90 metros cuadrados, era una casa de madera con porche y jardín, pensada para hacerle la rutina más sencilla. Tenía salón, cocina, baño y una habitación para invitados, todo a pocos metros de las pistas. Un espacio práctico, sin grandes lujos, que le permitía centrarse en los entrenamientos y en la competición.
Cuando ahora hablamos de «las casas» del tenista, lo hacemos en referencia a su residencia oficial, donde está empadronado, según ha podido saber este medio. Su punto de referencia sigue siendo El Palmar, la pedanía murciana donde se ha criado y donde vive su familia. Está situada al suroeste de la ciudad de Murcia, a unos cinco kilómetros del centro, en una zona residencial con servicios cercanos y fácil acceso a la autovía. Dentro de este entorno se encuentra el área del barrio de Santiago el Mayor, conocido por su cercanía a la Ronda Sur y por contar con conexiones rápidas con las principales entradas y salidas de la ciudad. En esta zona, los precios de las viviendas se mueven, según datos de mercado de finales de 2025, entre los 77.000 y los 126.000 euros. En los últimos años, el barrio ha ido renovando su imagen con la mejora de calles, la incorporación de zonas verdes, nuevo arbolado y sistemas de riego, reforzando su carácter tranquilo y residencial.
La casa de la familia Alcaraz está en un edificio construido en 2001. Es un bloque de cuatro plantas, con dos vecinos por piso, que cuenta con jardín comunitario, ascensor, trasteros y garajes. En total, hay 29 viviendas y varios espacios destinados al aparcamiento. La zona está cerca de lugares conocidos del barrio, como el Colegio José María Párraga y la Galería Comercial Arrixaca.
En esta casa es donde Carlos intenta desconectar cuando su agenda se lo permite. En el documental de Netflix se pudieron ver algunos detalles de su día a día: su habitación, sencilla, con una cama individual de 90 centímetros, estanterías llenas de zapatillas deportivas y una terraza que da a la calle, con una barandilla blanca de líneas curvas desde la que la familia suele asomarse en momentos señalados. La fachada del edificio, de ladrillo visto en tonos rojizos y balcones semicirculares, refuerza esa imagen de bloque residencial y discreto. Y en el interior, el salón se hizo viral por los trofeos colocados en estanterías de Ikea y la mesa cubierta con el clásico hule, una escena que muchos identificaron como la de una casa familiar de toda la vida.
Su academia
Otro de los lugares importantes en su vida es su propia academia, situada en la Avenida Buenavista, en El Palmar. Aunque lleva su nombre y su imagen está muy presente en las instalaciones, Carlos no vive allí, ya que el complejo no cuenta con las zonas residenciales que sí tenía la academia de Juan Carlos Ferrero en Villena.
El centro, creado en 1993, se ha convertido en un punto de encuentro para jóvenes tenistas y aficionados. Dispone de 17 pistas, cinco de superficie dura y el resto de tierra batida, además de cafetería, restaurante y piscina. Abre de lunes a sábado, de 9 de la mañana a 10 de la noche, y en sus paredes se pueden ver fotografías y recuerdos firmados que repasan algunos de los momentos más destacados de la carrera de Alcaraz.