Carlos Alcaraz y su hermano Álvaro en el Melbourne Park
Álvaro, así es el hermano de Carlos Alcaraz que se ha convertido en su sombra en Australia
En una de las pistas exteriores del complejo de Melbourne Park, mientras Carlos Alcaraz afina sus golpes bajo el sol del verano australiano, hay una figura que se mueve a su lado, casi sin llamar la atención. Es Álvaro su hermano mayor, nacido en 1999 en El Palmar (Murcia), tres años y medio mayor que el número uno del mundo y cada vez más presente en su preparación de cara al Open de Australia. Su presencia forma parte de una nueva etapa para el tenista murciano, marcada por la reorganización de su equipo técnico, ahora liderado por Samuel López, que ha dado más peso a las personas de máxima confianza, entre ellas su propio hermano, que no solo ejerce como sparring (la persona que entrena con el jugador profesional y simula a sus rivales para ayudarle a mejorar su nivel), sino también como un apoyo cercano en un momento de grandes exigencias en la élite del tenis.
La historia entre ambos no empezó en los grandes estadios ni bajo los focos de la ATP, sino en una habitación compartida en su casa familiar de El Palmar. Durante años durmieron en una litera -Carlos en la cama de abajo y Álvaro en la de arriba- y compartieron un mismo sueño: llegar al tenis profesional. «Éramos como Zipi y Zape, nos picábamos mucho», recordaba el mayor al rememorar aquellas jornadas de entrenamientos interminables y partidos improvisados que reforzaron una relación que hoy sigue siendo la base de su complicidad.
Carlos Alcaraz, en Melbourne
El destino llevó a Carlos a lo más alto del circuito y a Álvaro por un camino diferente, aunque siempre ligado a la raqueta. Fue jugador, hoy es monitor de tenis y, con el paso del tiempo, se ha convertido en la mano derecha de su hermano dentro del día a día del equipo. «Es una persona muy importante tanto en mi vida personal como profesional. Me aporta muchísimas cosas positivas que necesito para rendir mejor», reconocía el propio Alcaraz tras avanzar de ronda en Melbourne, dejando claro el peso que tiene su hermano en su carrera.
Álvaro ha estado presente en algunos de los momentos más importantes del camino de Carlos, como la gira americana que terminó con el histórico título del US Open o los torneos que empezaron a situarlo entre los grandes nombres del tenis mundial. «Se ve que le doy suerte», bromeaba en una ocasión al recordar aquella serie de partidos que acabaron con el murciano levantando uno de los trofeos más prestigiosos del calendario.
Fuera de la pista, se sabe que tiene pareja, Lucía, que suele acompañar a la familia en algunos torneos y compartir momentos del día a día en sus redes sociales. Tras el último triunfo de Carlos en Roland Garros, la joven le dedicó un mensaje que reflejó la buena relación que mantiene con la familia de su novio: «La vida no me dio hermanos, pero sí cuñados maravillosos como tú…».
Pero la influencia de Álvaro no se mide solo en resultados. Quienes rodean al equipo destacan su papel como equilibrio emocional en medio de la presión, la exposición mediática y las expectativas que acompañan al número uno del mundo. Él mismo lo ha expresado con sinceridad: «Siento una envidia sanísima. Cuando veo a Carlos triunfar en la ATP, pienso que yo podía haber seguido jugando, pero ante todo disfruto al presenciar lo que es capaz de hacer en la pista y me entran ganas de coger la raqueta».