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Santiago Segura con su mujer y sus hijas

Calma y Sirena, Santiago Segura explica por qué eligió estos nombres para sus hijas

La mayor acaba de cumplir 18 años y lo celebraron en un restaurante de sushi en Madrid

Santiago Segura tiene motivos para celebrar tanto a nivel profesional; Torrente Presidente llegará a los cines el próximo 13 de marzo bajo una gran expectación, como a nivel personal. Su hija mayor, Calma, fruto de su matrimonio con María Amaro, acaba de cumplir 18 años. «Orgullosa. Que la vida te regale sueños cumplidos, risas, aprendizajes y momentos inolvidables», escribió su madre en su cuenta de Instagram, junto a un álbum de fotografías, una selección de imágenes que recorren la vida de su hija desde la infancia hasta hoy. El matrimonio tiene además otra hija, Sirena, de 13 años. La complicidad entre hermanas no solo se aprecia en el ámbito privado, sino también en la gran pantalla, donde ambas han compartido proyectos cinematográficos desde muy pequeñas.

Porque crecer en el hogar de Santiago Segura significa convivir con el cine de manera natural. El debut de su hija mayor fue tan temprano como discreto: con apenas seis años apareció en Torrente 5: Operación Eurovegas. Una participación que el propio director prefirió mantener en un segundo plano durante la promoción, protegiéndola del foco mediático, aunque su nombre sí figuró en los títulos de crédito. La popularidad llegaría después gracias a su papel de Carlota en la saga Padre no hay más que uno, donde también participa Sirena. Sin embargo, lejos de vivir el apellido como un privilegio, ella misma ha contado que su padre es «mucho más estricto como director que como padre». La joven también ha hablado de lo que supone crecer con una figura paterna famosa, acostumbrada a las peticiones de fotos y a que hay cosas «normales» que para él no siempre son posibles.

Nada en esta familia parece fruto del azar, ni siquiera los nombres. El propio actor ha explicado que fue casi una obsesión personal: «No quería que me recordaran a ninguna compañera de clase, a ninguna actriz, a ninguna exnovia. Ahora digo Calma y es mi hija». En el caso de Sirena, reconoce con humor que no le dejaron ponerle otro nombre que había imaginado: Salsa.

La celebración del cumpleaños fue un reflejo perfecto de esa normalidad. La familia reservó una gran mesa en Wimi Sushi, un restaurante asiático del barrio de Salamanca que funciona con formato «todo lo que puedas comer». Un local popular y concurrido, donde el menú de fin de semana ronda los 24,90 euros y entre semana baja a 16,90 euros al mediodía, con precios reducidos para niños. El anonimato fue relativo: Santiago Segura no pasó desapercibido y atendió con amabilidad a quienes se le acercaron para pedirle una foto o un autógrafo. Tras la comida, llegó el gesto más simbólico: las velas con el número 18 y el tradicional «Cumpleaños feliz».

Cuando habla de paternidad, el tono cambia. Ha confesado que se juró no pegar nunca a sus hijas, una promesa marcada por su propia infancia, y que solo en una ocasión se vio superado. Reflexiones que dibujan a un padre consciente, imperfecto y muy presente, que ha visto a su hija mayor cumplir 18 años sin grandes fiestas, pero con todo lo esencial.

Como curiosa anécdota, no es la primera vez que la familia elige un japonés para celebrar fechas señaladas. El pasado mes de junio, cuando el actor cumplió 60 años, también apostaron por un plan similar. Todo apunta a que el sushi es una debilidad compartida.