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Portadas de la prensa británica con la detención del expríncipe AndrésGTRES

¿Hicieron el avestruz Carlos III y la Reina Isabel II ignorando los avisos sobre Andrés?

Las monarquías del siglo XXI deben sustentarse en los principios de ejemplaridad y transparencia. De lo contrario, será muy complicado explicar su permanencia. El arresto y posterior liberación de Andrés Mountbatten-Windsor, el día de su 66º cumpleaños, no solo le compromete a él sino a los que no quisieron ver la gravedad de su comportamiento desde hace décadas. Las palabras de Carlos III, «la ley debe seguir su curso», recuerdan a las del Rey Juan Carlos cuando dijo aquello de «la justicia es igual para todos» en referencia su yerno Iñaki Urdangarin y el caso Nóos. Parece que el discurso del monarca británico llega tarde.

La red de abusos sexuales liderada por Jeffrey Epstein se destapó hace más de 20 años y el goteo de informaciones comprometidas contra el Príncipe Andrés ha sido incesante. Cómo se justifica entonces que a finales de enero, las cámaras le fotografiasen montando a caballo tranquilamente en las inmediaciones del castillo de Windsor con total impunidad. O que en la misa de Pascua del pasado año se presentase como uno más sonriendo, junto a Sarah Ferguson y sus hijas, la princesa Beatriz y la princesa Eugenia. Muchos se preguntan por qué tardó tanto Carlos III en retirarle a su hermano todos los títulos y honores, una medida que llegó a finales del año pasado, y le permitió hasta ahora vivir en mansión de Royal Lodge, en Windsor, por la que apenas pagaba renta.

Por no hablar de la difunta Isabel II, quien siempre se sintió más madre que reina en lo que atañe a su vástago favorito Andrés. Le defendió hasta el final y le ayudó a sufragar los 12 millones de libras para resolver mediante un acuerdo extrajudicial la demanda que interpuso Virginia Giuffre por abuso sexual. Aunque Andrés negó en todo momento conocerla, su fotografía agarrándola por la cintura cuando era una adolescente en 2001 dio la vuelta al mundo. Y según algunas versiones alrededor de 7 millones de libras del pago provenían de la Reina como «préstamo», y otros tres millones del patrimonio de su padre, Felipe de Edimburgo. Giuffre se suicidó el pasado 25 de abril a los 41 años y unos meses más tarde, se publicaron sus memorias póstumas, Nobody’s Girl, donde relata el infierno que vivió.

El Rey Carlos III de Inglaterra y su hermano, el Príncipe AndrésGTRES

Al escándalo de los abusos sexuales se suma ahora un presunto delito de filtración información confidencial obtenida durante los años en los que ocupó el puesto de enviado especial para el Comercio Exterior, un cargo que le adjudicó la propia Isabel II. Andrés habría enviado a Epstein informes oficiales sobre viajes a Singapur, Hong Kong y Vietnam en 2010 y 2011. Tras su detención durante diez horas en una comisaria de Norfolk, ha sido puesto en libertad bajo investigación (RUI). Esta disposición entró en vigor en virtud de la Ley de Policía y Delitos de 2017. Es probable que durante el interrogatorio sus abogados le aconsejaran responder «sin comentarios» a la mayoría de las preguntas. El delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público conlleva una pena máxima de cadena perpetua.

No hay que olvidar que Andrés sigue ocupando el octavo puesto en la línea de sucesión. El primer ministro británico Keir Starmer ya ha anunciado que está considerando la idea de impulsar en el Parlamento la legislación necesaria para que se anule por completo la posibilidad, por remota que sea, de que llegara al trono.

Isabel II, del brazo de su hijo favorito, el Príncipe AndrésAFP

El arresto de este jueves fue el primero en más de 300 años de un miembro de la Familia Real. Antes de Andrés fue el Rey Carlos I de Inglaterra, detenido en 1647 y ejecutado dos años después por su deseo de ignorar al Parlamento para mantener el poder absoluto.

A pesar del escándalo y la crisis abierta, algunos sostienen que una vez más la Corona se repondrá de este mazazo. «Carlos sufrirá, pero creo que la gente le tendrá compasión porque, al fin y al cabo, es un hombre enfermo, lo que, por supuesto, empeora las cosas para la monarquía. Guillermo también está lidiando con la enfermedad de su esposa, y no creo que haya sed de sangre en este país», ha declarado Tom Bower, autor de una biografía no autorizada del Rey, en declaraciones con The Times.