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La Reina Letizia, en un acto en MadridGTRES

El truco de maquillaje de la Reina Letizia para conseguir el efecto cara lavada

La maquilladora de Doña Letizia emplea un lápiz marrón claro a ras de las pestañas

La Reina Letizia volvió a demostrar que domina el arte del maquillaje invisible en su último acto oficial, el esperado almuerzo con el presidente portugués Marcelo Rebelo de Sousa en el Palacio Real. No fue solo su abrigo vestido verde bosque el que captó miradas, sino su rostro o, mejor dicho, la aparente ausencia de maquillaje. Porque sí lo llevaba, y mucho más pensado de lo que parece.

El llamado efecto cara lavada se ha convertido en su nueva firma beauty. La piel luce fresca, luminosa y casi desnuda gracias a una técnica precisa basada en aplicar poco producto solo donde se necesita, con puntos de luz estratégicos y una base ultrafina que unifica sin borrar la textura natural. El resultado es piel real, no máscara, y ese matiz marca la diferencia entre un maquillaje correcto y uno verdaderamente sofisticado.

El foco está en los ojos. Ha sustituido los delineados intensos por un truco casi imperceptible: un lápiz marrón claro, entre canela y rosado, aplicado a ras de pestañas. El trazo, finísimo y perfectamente difuminado, eleva la mirada y crea un sutil efecto óptico que estiliza el ojo sin endurecerlo. El mismo tono se replica suavemente en la línea inferior, logrando un mini ahumado casi invisible que intensifica la expresión sin dramatismo. Parece espontáneo, pero está calculado al milímetro.

La Reina LetiziaGTRES

Detrás de este estilo está Natalia Belda, maquilladora de confianza de la esposa de Felipe VI y una de las artistas más solicitadas del momento. Experta en pieles luminosas y acabados editoriales, ha trasladado al universo institucional técnicas propias de pasarela basadas en capas finísimas, texturas ligeras y tonos que imitan los matices naturales del rostro. Su filosofía es clara: cuanto más madura y definida está la piel, menos necesita esconderse bajo producto y más conviene potenciar su calidad real.

Y ahí reside una de las claves de la evolución estética de la reina. Con el paso de los años, los maquillajes densos tienden a endurecer los rasgos, marcar líneas de expresión y restar frescura al rostro. Las fórmulas ligeras, en cambio, reflejan mejor la luz, suavizan facciones y aportan un efecto descansado mucho más favorecedor ante cámaras y actos públicos. No se trata de llevar menos maquillaje por tendencia, sino de elegir mejor dónde colocarlo.

Considerada desde hace tiempo una de las royals más influyentes en estilo, Doña Letizia siempre ha seguido de cerca las tendencias y no ha dudado en experimentar. En 2016 se hizo especialmente conocida por sus intensos ojos ahumados, y en otras etapas ha apostado por labios rojo pasión, coloretes marcados, delineados gráficos y sombras rojizas. Hoy, sin embargo, su imagen se mueve hacia una sofisticación más silenciosa que encaja con su agenda institucional y proyecta seguridad, serenidad y elegancia.

Otro detalle clave es la armonía cromática. Suele emplear el mismo tono para mejillas y labios, creando un efecto monocromo que suaviza el conjunto y aporta frescura inmediata. Nada destaca en exceso, pero todo suma. Incluso cuando parece que no hay maquillaje, lo hay. Y ese es precisamente el secreto de su impacto: una belleza que no se ve, pero se percibe.