Paz Padilla, durante una de sus escapadas
Gente
El precioso pueblo junto al mar donde Paz Padilla ha vuelto a encontrar su camino
La humorista está en plena promoción de su libro Alzar el duelo, donde relata como convivir con la muerte de un ser querido y reconstruirse después
Paz Padilla se encuentra en plena promoción de Alzar el duelo, un libro que llega a las librerías el próximo 8 de abril y en el que aborda, con un lenguaje directo y sin rodeos, cómo se aprende a convivir con la pérdida y a reconstruirse después. Este martes se sienta en El Hormiguero, junto a Pablos Motos. Quien durante años ha sido sinónimo de humor y televisión en prime time se muestra ahora desde un lugar más pausado e íntimo. Una evolución natural dentro de una trayectoria marcada por la capacidad de adaptarse. Ha pasado por formatos muy distintos, desde el entretenimiento más ligero hasta espacios de corte emocional, y también ha desarrollado una sólida carrera como actriz con títulos muy reconocibles para el gran público.
Pero para entender este momento hay que mirar más allá de la pantalla. Nacida en Cádiz en 1969, creció en un entorno humilde que ha recordado en numerosas ocasiones. Aquellos años, marcados por el esfuerzo de una madre que sacó adelante a siete hijos, siguen muy presentes en su forma de ver la vida. De ahí esa idea que repite a menudo: la de «hormiguita», alguien que avanza poco a poco sin perder de vista lo importante.
Esa mentalidad explica también cómo ha construido su estabilidad fuera de la televisión. A lo largo de los años ha diversificado su actividad con proyectos empresariales, conferencias y propuestas propias. Y es ahí donde aparece un lugar clave en su vida: Zahara de los Atunes.
Paz Padilla y Antonio Vidal, en Marbella en 2019
Este enclave costero, con poco más de un millar de habitantes durante el año, cambia por completo en verano, cuando su población se multiplica y se convierte en uno de los destinos más buscados del litoral gaditano. Allí mantiene negocios vinculados a la hostelería y la moda, como el conocido chiringuito El Trompeta o la firma No ni ná, creada junto a su hija Anna Ferrer Padilla.
Fue precisamente aquí donde vivió uno de los momentos más importantes de su vida. En 2016 se casó en la playa con Antonio Vidal Agarrado, en una ceremonia muy especial. Años después, en 2020, él murió tras una larga enfermedad. Una pérdida que marcó profundamente su vida y que hoy está en el centro de este nuevo proyecto. Desde entonces ha dado un paso más allá en su discurso público, compartiendo su experiencia con el duelo y acercándose a una labor más ligada al acompañamiento emocional, algo que explica el enfoque de su libro.
El propio lugar ayuda a entender ese proceso. Antigua villa de pescadores, ligada históricamente a la almadraba, hoy combina turismo y tradición. Sus playas, largas y de arena fina, son uno de sus grandes atractivos, con zonas más animadas y otras más tranquilas como Atlanterra o el entorno del Cabo de la Plata.
Zahara de los Atunes
El casco urbano mantiene ese aire sencillo, con casas blancas y construcciones bajas. Entre sus elementos más representativos destacan el palacio de los Duques de Medina Sidonia y la iglesia del Carmen, integrados en una estructura que en su día tuvo funciones defensivas e industriales. A eso se suma una gastronomía muy reconocida, con el atún rojo como gran protagonista.
También hay vida cuando cae el sol. En verano, los chiringuitos y locales ofrecen música en directo y un ambiente animado, aunque sin perder el ritmo tranquilo que define la zona. Esa mezcla es, precisamente, lo que ha convertido este destino en uno de los más valorados del sur.
No todo ha sido calma. En los últimos años se ha visto envuelta en cierta polémica por el intento de registrar como marca la raspa de pescado, un símbolo muy arraigado en la zona, lo que generó tensiones con comerciantes locales. Un episodio puntual que, en cualquier caso, no ha cambiado su vínculo con este lugar.