Carlos Alcaraz, en el Masters de Montecarlo
El significado del nuevo tatuaje de Carlos Alcaraz en su pierna izquierda
El tenista se lo hizo durante su estancia en California, mientras disputaba el Masters 1.000 de Indian Wells
Carlos Alcaraz no es de hacer nada al azar. Ni en la pista ni fuera de ella. Y hay un detalle que, poco a poco, se ha convertido casi en una costumbre muy suya: tatuarse los momentos importantes de su carrera. No por estética, ni por seguir ninguna moda, sino porque para él tiene sentido. Cada tatuaje responde a algo vivido, a una meta cumplida. Por eso el último, que a primera vista puede parecer el más inesperado, en realidad encaja perfectamente con todo lo que lleva haciendo desde hace años.
Si uno se fija, su piel ya cuenta buena parte de su historia. Tiene la Estatua de la Libertad, que recuerda aquel primer gran salto en Nueva York; la Torre Eiffel, ligada a su victoria en Roland Garros; el puente de Brooklyn, otro guiño a Estados Unidos; las fresas de Wimbledon o ese lema tan suyo que heredó de su abuelo, «cabeza, corazón y cojones». Todo tiene un porqué. Y ahora se suma un canguro. Puede sorprender, porque no es el símbolo más evidente, pero tiene más significado del que parece. Se lo ha tatuado en la parte baja de la pierna izquierda, en una zona bastante discreta, de esas que apenas se ven si lleva los calcetines subidos, y lo hizo durante su estancia en California, mientras disputaba el Masters 1.000 de Indian Wells. El diseño, en tinta negra y con un estilo bastante realista, muestra al el icónico marsupial australiano en movimiento sosteniendo un trofeo, con el contorno del mapa de Australia de fondo, reforzando aún más ese vínculo con el país. Justo debajo aparece la fecha -11.09.2026- escrita con una caligrafía fina, completando un tatuaje sencillo en tamaño pero muy cuidado en los detalles, que resume perfectamente el momento que quiere recordar.
El nuevo tatuaje de Carlos Alcaraz
Porque esto no empezó ahora. Todo viene de aquel US Open de 2022, cuando con solo 19 años dio el salto definitivo y se presentó ante el mundo. Para recordarlo, se tatuó la fecha de la final. Después llegó Wimbledon, con la fresa y la victoria frente a Novak Djokovic. Más tarde Roland Garros, con la Torre Eiffel junto al día exacto de la final. Y ahora Australia cierra ese círculo.
Detrás de todos estos tatuajes está Joaquín Ganga, un nombre muy conocido en el mundo de la tinta y alguien en quien el murciano confía desde hace tiempo. Nacido en El Palmar, como el propio tenista, Ganga se ha convertido en uno de los tatuadores más influyentes a nivel internacional, con casi dos millones de seguidores en redes y un estudio en Los Ángeles por el que han pasado nombres como LeBron James, Kevin Durant, Drake, Chris Brown o Post Malone.
Y en todo ese proceso hay un detalle que define bastante bien al número uno del mundo. Él mismo ha contado que nunca toma estas decisiones solo, que siempre lo consulta con sus padres.
Pero más allá de resultados o torneos, hay algo que llama la atención en todo esto. Y es esa necesidad de parar y marcar cada momento importante. De no dejar que todo pase demasiado rápido. Porque en su caso, cada tatuaje no es solo un dibujo, es una forma de contar su historia. Y ese canguro, que puede parecer simplemente un detalle curioso, en realidad representa mucho más: una meta alcanzada, una promesa cumplida y una carrera que, pese a su juventud, ya está llena de capítulos importantes. Y, viendo cómo va todo, todavía quedan muchos por escribir… y por tatuar.