Irene y Sara carbonero, despidiendo a su madre Goyi Arévalo
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Quién es el padre de Sara Carbonero y por qué lleva años alejado de la familia
El origen de su distanciamiento con la presentadora de televisión se remonta a 2014
Sara Carbonero arropada tanto por Jota Cabrera como por Iker Casillas en el último adiós a su madre
La despedida de Goyi Arévalo, fallecida tras una larga enfermedad, ha dejado una imagen cargada de significado: Sara Carbonero y su hermana Irene enfrentándose a la pérdida de su madre en solitario, pero rodeadas de sus seres queridos. En un discreto segundo plano, familiares y amigos entre los que se encontraba Raquel Perera, Iker Casillas, Jota Cabrera o Isabel Jiménez, arropaban a la presentadora en uno de los momentos más duros de su vida.
El que ha deseado pasar desapercibido ha sido Carlos Javier Carbonero, padre de la periodista. Según comentaba Nacho Gay en Y ahora Sonsoles, se le vio en el pueblo, pero quiso mantener las distancias en todo momento, sin ser un actor principal en el cortejo fúnebre. Su presencia se interpretó como un gesto de apoyo hacia sus hijas, pese a la fractura familiar que se arrastra desde hace más de una década.
El origen de ese distanciamiento se remonta a 2014, cuando fue condenado por un delito de estafa continuada vinculado a su actividad profesional en una empresa de seguros, con casi un millón de euros desaparecidos. Con la confianza de sus vecinos de Corral de Almaguer, decidió vender una veintena de productos de inversión que en realidad no existían. Incluso al entonces novio de su hija Irene y la familia de este.
El fraude se mantuvo durante varios meses. Nadie sospechó hasta que algunos decidieron reclamar la devolución del dinero. El padre de la periodista, entonces, decidió entregarse de forma voluntaria en la policía por haber recibido 944.300 € que había gastado en apuesta online, confesando así un serio problema con la ludopatía.
Aunque la Fiscalía pedía siete años y medio de cárcel, la colaboración en todo momento del acusado con la justicia le ayudó en su sentencia final. Al no tener antecedentes, se redujo la condena a dos años, por lo que pudo evitar el ingreso en prisión. Además, tuvo que pagar una multa de 2.880 € y devolver el dinero estafado, algo que hizo a plazos y a lo largo de varios años.
Sara e Irene Carbonero, junto al coche fúnebre en el que descansa su madre
Aquel episodio supuso un punto de inflexión en su vida personal: marcó el final de su matrimonio y provocó un progresivo alejamiento de su núcleo familiar. Desde entonces, la relación con sus hijas ha sido prácticamente inexistente, y la propia Sara Carbonero ha optado siempre por mantener discreción absoluta sobre este asunto.
Tras aquel escándalo, el padre de la periodista rehízo su vida lejos de Corral de Almaguer lejos del foco mediático y de su entorno habitual, manteniéndose durante años en un segundo plano. Por eso, su aparición en un momento tan delicado ha despertado una notable atención, al romper con esa ausencia prolongada en los acontecimientos familiares.