Lamine Yamal, tras los premios Laureus, en un jet privado
Lamine Yamal celebra su premio Laureus con hamburguesas en un jet privado tras su patinazo en la gala de Madrid
El extremo azulgrana dio la nota en el Palacio de Cibeles con pantalones vaqueros
L amine Yamal confundió el Palacio de Cibeles, donde se celebró la gala Laureus 2026, con la plaza de Rocafonda de su querido barrio de Mataró. Se saltó la etiqueta del acto y recogió el galardón a Mejor Deportista Joven del año en vaqueros, con unos pantalones baggy y una cazadora, que desentonaba entre el resto de invitados. Novak Djokovic o Iker Casillas se decantaron por el socorrido traje negro, mientras que Carlos Alcaraz se rindió al esmoquin. Todos ellos visten de manera informal en su día a día, pero saben perfectamente cómo presentarse en una gala. Y Yamal quiso dar la nota y protagonizó un auténtico patinazo estilístco en la gala.
Más allá del debate sobre su estilo, el joven explicó de forma muy natural cómo ve este nuevo entorno mediático: «Somos una generación nueva; ya no es el mismo fútbol de antes. También entretiene todo lo que se hace fuera y a mí me gusta eso. Por eso lo muestro, pero también te hace darte cuenta de que no puedes equivocarte porque te ven muchos niños y debes dar ejemplo. Siempre que lanzo un mensaje, lo intento hacer con sentido para ayudar a la gente. Alguna vez me equivoco, tengo 18 años». Con esta actitud relajada dejó un mensaje claro: la nueva estrella del fútbol no siente que tenga que adaptarse, porque el contexto ya ha cambiado con él.
Tras la ceremonia, la celebración se trasladó a la exclusividad de un jet privado, donde el contraste entre la alta alcurnia deportiva y la cotidianeidad de la adolescencia alcanzó su punto álgido. Entre asientos de cuero blanco y el lujo de una cabina privada, el trofeo Laureus compartía espacio con una bolsa de McDonald's, de la que asomaban patatas fritas y hamburguesa, convirtiendo la cena de gala en un menú de comida rápida compartido con amigos. En medio de este escenario, rodeado de detalles como una bolsa Louis Vuitton de 2.400 euros, el jugador no olvidó los pilares que lo han llevado hasta allí. Al recibir el galardón, sus palabras fueron de profundo reconocimiento hacia su círculo más íntimo: «Estoy muy contento de recibir este premio. Es un orgullo. Quiero agradecer a la Academia, a mi familia, a mi madre que está en casa con mi hermano, a mi padre, mi abuela, mis compañeros, al equipo que siempre me acompaña».
Esta dualidad entre el éxito global y el arraigo personal define a la perfección la figura de Yamal, quien parece navegar entre la élite mundial sin soltar la mano de sus raíces. A pesar de que su elección estilística fue considerada desacertada por la ausencia de elementos clave como el blazer o la camisa formal, el futbolista prefiere centrarse en el significado profundo de su trayectoria. Con la mirada puesta en el horizonte internacional, el atacante del Barça aprovechó el estrado para enviar un mensaje directo a la afición de la selección española, reafirmando que su ambición va mucho más allá de los premios individuales: «He soñado desde niño con estar en un Mundial, con poder ver a mi madre en las gradas, con representar a la Selección».