Fundado en 1910

Carlos Alcaraz, durante un entrenamiento en el Conde de GodóEuropa Press

El nuevo capricho de Alcaraz valorado en 10 millones de euros

Mientras el mundo del tenis lamenta su ausencia en Madrid por lesión, él piensa en relajarse en el mar

Carlos Alcaraz es un número uno no solo en el tenis, sino también en el mar. Acaba de comprarse un estupendo yate con el que sigue los pasos de Rafa Nadal. El murciano ha decidido que, para ser un titán en la pista, hay que saber ser un sibarita en el mar. Su última adquisición es el Sunreef Ultima 88, un catamarán de 24 metros que redefine el concepto de «desconexión». No estamos ante un barco cualquiera: Alcaraz ha metido mano en el diseño, colaborando estrechamente con la firma para que su refugio de 10 millones de euros sea un reflejo de su propia energía. Con cuatro camarotes, una suite con bañera y terrazas abatibles, el barco es una oda a la ingeniería náutica y al buen vivir.

Pero a diferencia de otros veteranos que buscan la paz absoluta, «Carlitos» no oculta su lado más lúdico. Su yate cuenta con un Ocean Lounge en popa y un garaje diseñado específicamente para sus motos de agua. Como él mismo confesó: «Solo quiero pensar en mi jet ski y disfrutar». Es el merecido premio para un joven que en 2025 tocó el cielo con ocho títulos, incluyendo su asalto a París y Nueva York. Aunque una inoportuna lesión de muñeca le haya apartado del Mutua Madrid Open, este verano el Mediterráneo será su mejor clínica de rehabilitación.

Carlos Alcaraz

Sin embargo, el deporte de élite no entiende de vacaciones eternas. Aunque hoy mismo comienza el Mutua Madrid Open en la capital, el murciano se ha visto obligado a causar baja debido a una persistente lesión en la muñeca derecha que arrastra desde Indian Wells. No estará en la arcilla de la Caja Mágica, pero sí se dejará ver esta noche con sus mejores galas en el Palacio de Cibeles. Allí se celebran los Premios Laureus, donde Alcaraz podría alzarse con el galardón a mejor deportista masculino del año, un reconocimiento que pondría el broche de oro a su hegemonía reciente. Mientras se recupera para defender su corona en París, Carlos ya visualiza sus días libres practicando paddle surf o surcando el agua en sus motos de agua, las cuales tienen su propio garaje específico en las entrañas del navío. Como él mismo confesó, su única prioridad al subir a bordo es «pensar solo en el jet ski» y recargar pilas.

Así, el joven tenista entra así de lleno en el selecto club de navegantes de la élite tenística, siguiendo la estela de su mentor. Rafa Nadal, gran embajador de la firma Sunreef, posee el ya icónico «Great White», un catamarán algo más pausado y voluminoso, ideal para las aguas de su Mallorca natal. No son los únicos; figuras de la talla de Novak Djokovic han sido vistas tradicionalmente en yates de la línea Sunseeker, buscando en el Adriático la misma privacidad que el murciano busca en el Levante. Incluso Roger Federer, aunque más dado al alquiler de superyates, entiende que el mar es el único lugar donde un número uno puede soltar la raqueta sin ser observado.