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Alejandro Sanz, en 'Lo de Évole'.

El reproche de Alejandro Sanz a Jordi Évole por su fijación con Vox: «No te prives de un color»

El cantante madrileño recurrió al humor para frenar las constantes alusiones del presentador a la política

Alejandro Sanz se encuentra en un momento de plenitud personal y profesional, recorriendo Estados Unidos con una gira que él mismo define como la que más está disfrutando en toda su vida, asegurando con humor que todas las veces anteriores que dijo algo parecido eran mentira. En este viaje transatlántico de Washington a Nueva York, el cantante ha estado acompañado por Jordi Évole para el cierre de temporada de su programa, dejando momentos de gran calado emocional pero también algún que otro chispazo de tensión.

El programa arrancó con la energía del escenario, donde Sanz agradeció públicamente la presencia del periodista, para después trasladar la acción a las calles neoyorquinas. Allí, ambos compartieron un perrito caliente con mucha historia, el mismo que en su día degustaron John Lennon y Yoko Ono, y vivieron un instante mágico en el mosaico de Imagine en Central Park; en ese lugar tan sagrado para la música, Alejandro no dudó en dejar dinero a unos jóvenes que interpretaban All You Need Is Love, rindiendo homenaje al Beatle en el sitio donde fue asesinado.

A pesar de la sintonía entre ambos, la entrevista atravesó un momento de fricción cuando el rostro de Atresmedia intentó llevar la conversación hacia el terreno político nacional, un área en la que el artista prefiere no profundizar.

Stephanie Cayo, en una imagen de archivoGTRES

Todo surgió de la forma más inesperada, cuando el compositor quiso mostrarle su nuevo reloj deportivo y el presentador, al ver los colores de la interfaz de actividad física, no pudo evitar compararla con una encuesta electoral. Tras un intento del solista por desviar el tema con sarcasmo hablando del «partido del pan con manteca», el periodista insistió señalando los tonos verdes de la pantalla para lanzar un dardo sobre la formación Vox, celebrando que «no hubieran subido mucho». Fue entonces cuando el creador de Corazón Partío, visiblemente incómodo ante la insistencia de su interlocutor, le soltó un reproche directo: «¡Es que siempre estás ahí! No te prives de un color», criticando esa fijación constante de su invitado por el partido de Santiago Abascal. El conductor del espacio salió del paso con rapidez de reflejos, bromeando con que a él le encanta el verde porque trabaja en La Sexta.

Sin embargo, Alejandro sí quiso mojarse al hablar de la situación internacional, concretamente sobre la figura de Donald Trump. Con total sinceridad, el cantante expresó su preocupación por el mandato del político estadounidense: «Piénsalo bien, en manos de quién está el mundo, y dime si no tienes un poco de temor. Este tío un día se levanta con el pie izquierdo y nos mandan al carajo», opinó, dejando claro que su silencio sobre la actualidad española no significa que no observe con recelo lo que ocurre fuera de nuestras fronteras.

Más allá de este análisis, la charla permitió conocer la cara más humana y vulnerable del ídolo de masas. Habló sin tapujos sobre la depresión que ha atravesado, confesando que en sus peores momentos bajaba del escenario temblando al ver a la gente y que, aunque ahora tiene el control de sus emociones, es algo que nunca desaparece del todo. Esta nueva etapa de salud mental le ha llevado a valorar mucho más su tiempo y a disfrutar de sus hijos de una manera diferente, organizando incluso vacaciones los cinco juntos sin madres ni asistentes para fortalecer su vínculo. Además, el músico reconoció estar profundamente enamorado de su actual pareja, Stephanie Cayo, quien incluso protagonizó un tierno momento al colarse en la entrevista mediante una videollamada sorpresa, permitiendo que Évole fuera testigo de la complicidad y el brillo en los ojos de un hombre que ha vuelto a creer en el amor para siempre.

Por último, el encuentro sirvió para aclarar uno de los rumores más eternos de la música latina: su relación con Shakira tras grabar el éxito La tortura. El compañero de profesión de la colombiana reconoció con naturalidad que entre ellos existió un «feeling» evidente y muy especial, aunque aclaró que en aquel entonces ambos tenían sus respectivas parejas y ella estaba con Antonio de la Rúa, quien además era amigo suyo. Sanz confesó que agradece que no pasara nada más allá de lo profesional, ya que la amistad que mantienen hoy es de las cosas más bonitas de su vida y bromean a menudo con que un romance entre ellos «sería casi como un incesto». Con una admiración absoluta hacia la de Barranquilla, la definió como una «crack» y un «diez» en el trabajo, demostrando que detrás de la química que todos vimos en pantalla, lo que realmente perdura es un respeto y un cariño fraternal inquebrantable.