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Françoise Wilhelmi de Toledo

Luto en las clínicas Buchinger por la muerte de Françoise Wilhelmi de Toledo, pionera en el ayuno terapéutico

Fallece la directora científica de Buchinger Wilhelmi, la médica que dio respaldo académico y sello científico al método de ayuno terapéutico más reconocido del mundo

El apellido de referencia del ayuno terapéutico a nivel mundial se ha vestido de luto con la desaparición de Françoise Wilhelmi de Toledo, médica, investigadora y una de las figuras que más contribuyó a dar reconocimiento científico al método Buchinger. Murió en paz, a los 73 años, el pasado 1 de mayo de 2026, tras una breve enfermedad, rodeada de sus seres queridos, según comunicó su marido, Raimund Wilhelmi, presidente de la compañía familiar de prestigio mundial.

Quienes la conocieron recuerdan ante todo su discreción. En un entorno de las clínicas, frecuentado históricamente por grandes empresarios, premios Nobel, artistas, escritores y celebridades internacionales, Françoise Wilhelmi de Toledo eligió siempre un lugar apartado del ruido social. Su ámbito natural no fue el escaparate, sino la investigación, la medicina, la conversación profunda y la práctica cotidiana del ayuno. Menuda de estatura, dulce, sonriente y cercana, irradiaba una serenidad que muchos describen como una forma de luz interior. Pero bajo esa apariencia delicada habitaba una científica rigurosa, tenaz y enormemente comprometida con aquello que descubrió siendo muy joven y que acabaría convirtiéndose en la vocación de toda una vida.

Nacida en Ginebra en 1953, de padre suizo y madre española, Françoise Wilhelmi de Toledo llegó al ayuno por convicción propia, antes incluso de formar parte de la familia Buchinger. Lo descubrió en la adolescencia y desde entonces comprendió que aquella práctica, lejos de limitarse a una disciplina corporal, podía abrir una vía de transformación física, emocional y espiritual. Esa intuición inicial marcaría toda su trayectoria.

Años más tarde, su matrimonio con Raimund Wilhelmi, nieto del célebre doctor Otto Buchinger, considerado el padre del ayuno moderno, la incorporó a una de las grandes tradiciones médicas europeas del siglo XX. No fue la fundadora del método ni de la clínica de Marbella —impulsada por Maria Buchinger, su suegra, figura esencial en la historia de la institución—, pero sí representó una continuidad decisiva en esa genealogía de mujeres que hicieron avanzar el legado Buchinger. Como Maria antes que ella, Françoise aportó una mirada propia, profundamente humana y a la vez transformadora.

Clínica BuchingerWinfried Heinze

Su gran contribución a los más de cien años de historia de Buchinger Wilhelmi fue dotar al ayuno terapéutico de una validación científica moderna. Si el método contaba ya con una amplia experiencia clínica y resultados observados durante décadas en miles de pacientes, ella quiso llevar esa práctica al terreno de la evidencia, la documentación y el diálogo académico. Desde la clínica impulsó la creación de un departamento científico y coordinó el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre ayuno terapéutico, convertido hoy en una referencia mundial en la materia.

Para Françoise Wilhelmi de Toledo, el reconocimiento científico del ayuno no suponía abandonar su dimensión espiritual, sino integrarla mejor. Fiel a la herencia de Otto Buchinger, defendía que el ayuno debía entenderse como un proceso completo: físico, emocional y también interior. Durante décadas dirigió un curso de ayuno en la comunidad religiosa de Grandchamp, cerca de Neuchâtel, en Suiza, donde esa visión encontraba una expresión especialmente coherente.

Su libro El arte del ayuno, con prólogo de Mario Vargas Llosa, se convirtió en una obra de referencia para acercarse al método Buchinger desde una perspectiva médica, accesible y humanista. En sus páginas, como en su trayectoria, convivían la precisión científica y una comprensión amplia del ser humano.

María Buchinger

Françoise Wilhelmi de Toledo vivía junto a la clínica de Überlingen, sede histórica de Buchinger Wilhelmi, donde instaló por primera vez un centro de investigación dedicado al ayuno. Permaneció estrechamente vinculada a la vida diaria de la institución hasta su retirada de la actividad cotidiana, hace dos años. Entonces, uno de los espacios más bellos del complejo recibió su nombre: la Plaza de Toledo, un lugar que simboliza tanto su legado científico como su profunda vinculación humana con la clínica.

Quienes convivieron con ella recuerdan a una mujer de enorme vida interior. Amaba la música clásica, especialmente a Bach, practicaba yoga, leía con pasión y vivía la fe con una intensidad serena. Era profundamente religiosa y sentía una especial devoción por el Papa y por Santa Teresa de Jesús, a la que leía sin dificultad en español, una de las cuatro lenguas que dominaba. También fue una persona caritativa, implicada de manera muy discreta en numerosas iniciativas solidarias, siempre lejos de cualquier protagonismo. Su faceta más reivindicativa se centró en el papel de la mujer, especialmente en sus últimos años.

Estos días, tanto en la clínica de Überlingen como en la de Marbella, se están celebrando distintos actos conmemorativos en su memoria. La familia está recibiendo numerosas muestras de cariño y reconocimiento de pacientes, colaboradores, amigos y personas vinculadas a la historia de Buchinger Wilhelmi. Entre esos homenajes se incluyen conciertos de música clásica, una de las grandes pasiones de Françoise Wilhelmi de Toledo.

Fue una mujer profundamente familiar, muy unida a sus hijos, Victor Wilhelmi, director de la clínica Buchinger Wilhelmi de Marbella junto a su prima Katharina Rohrer Buchinger, y Leonard Wilhelmi, director de la clínica de Überlingen. Ambos representan hoy la continuidad de una tradición médica y familiar que ella ayudó a fortalecer desde el conocimiento, la discreción y la entrega.

«Mi esposa deja un legado marcado por la perseverancia, la integridad intelectual y una profunda confianza en la capacidad autorreguladora del cuerpo humano», afirmó Raimund Wilhelmi. Sus hijos han destacado también su capacidad para tender puentes: entre la clínica y la investigación, entre la tradición y la modernidad, entre la terapia física y el equilibrio interior.

Su familia ha expresado la voluntad de continuar un legado que ha marcado de forma decisiva la evolución de la clínica y del método Buchinger. Françoise seguía además muy ilusionada con el futuro de la institución y, en particular, con el proyecto de apertura en Francia de la tercera clínica de la familia, actualmente en desarrollo en la Costa Azul.