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El presentador Javier Ruiz

Los orígenes humildes de Javier Ruiz antes de convertirse en el niño mimado de TVE

El comunicador, que quería ser policía, pasó su infancia en un pueblo de Valencia, donde vivía en una casa pequeña con sus padres y con sus dos hermanos

«Yo no era de familia bien y casa grande. Soy hijo de familias trabajadoras. La de mi padre venía de la mina, he visto a la gente trabajar hasta sangrar. La familia de mi madre tuvo más fortuna porque tuvo camiones, pero vengo de una familia trabajadora». Con estas palabras se refirió Javier Ruiz a su infancia y a su familia en una conversación con Mara Torres en octubre de 2022.

En una sincera e íntima charla en la que, entre otras cosas, explicó que, a pesar de que había crecido frente al mar, nunca lo apreció tanto como cuando se mudó a Madrid. «Yo en el pueblo veía el mar. Me acuerdo de ir al puerto de Cullera con mi padre a pescar», reveló el periodista.

Una infancia humilde para un niño valenciano que ya ha olvidado la lengua que se hablaba en su casa -algo de lo que se avergüenza y que considera que debería retomar en algún momento-, una casa muy pequeña en la que no había casi espacio y que tenía que compartir con sus padres y sus dos hermanos.

Sus padres eran personas trabajadoras y esto ha influido mucho en su carácter. Él nunca pensó en dedicarse al mundo de la comunicación, sino que soñaba con ser policía. Sin embargo, las armas y la forma física no eran lo suyo.

El éxito polémico

Debido a la situación de su familia, tuvo que recurrir a las becas para poder estudiar. «Nunca he tenido dinero para los estudios siempre he sido hijo de las becas», contaba. Gracias a su esfuerzo consiguió acceder a una universidad en Estados Unidos, una etapa que fue clave en su formación.

Sin embargo, no estaba en la misma posición que el resto de sus compañeros, de hecho, era el único en su clase que no tenía ordenador portátil para poder estudiar. «Fui pobre con una beca. Llegué a Estados Unidos y no sabía que al taxista se le daba una propina. Él cogió las monedas y las tiró al suelo. Me sentí absolutamente pequeño. Me sigue pasando cada vez que voy», relató el periodista en la citada entrevista, en la que también explicó que tuvo algunos problemas con el idioma. «No llevas el inglés de allí. Nueva York te mastica y te escupe», dijo.

El periodista se ha convertido en uno de los mimados de RTVE y, a pesar de que durante mucho tiempo ha sido un hombre de radio, ahora está al frente de Mañaneros 360 junto a Adela González. Para él, la televisión no es algo nuevo -ya estuvo en este medio hace años-, pero en esta nueva etapa no le está faltando la controversia por diferentes cuestiones, como las críticas por su tono en directo con el equipo técnico o las acusaciones de sesgo o de conflicto de intereses por compaginar su trabajo frente a las cámaras, con el que desarrolla tras los micrófonos de la SER.