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Gloria de Habsburgo y su madre Francesca

Gloria de Habsburgo, la nieta del barón Thyssen que no quiere saber nada de la fama

Hija de Francesca Thyssen y Carlos de Habsburgo-Lorena, a sus 27 años se dedica al cine

Mientras Tita Thyssen, de 83 años, continúa recuperándose de una fuerte neumonía en su residencia de Mas Mañanas, en la Costa Brava, rodeada del apoyo de su hijo Borja y las mellizas Carmen y Sabina, otro nombre del entorno familiar empieza a ganar protagonismo propio. Se trata de Gloria de Habsburgo-Lorena, de 27 años, que ha decidido seguir un camino diferente al legado tradicional de la familia, apostando por el cine documental de investigación y abriéndose paso con fuerza en un ámbito muy distinto al del mecenazgo y el mundo del arte.

Nacida en Salzburgo en 1999, Gloria es la menor de los tres hijos de Francesca Thyssen y Carlos de Habsburgo-Lorena, jefe de la Casa de Austria, de quien se separó en 2017. Por sus venas corre la sangre imperial de una de las dinastías más influyentes de la historia, pero también el ADN de una saga marcada por complejas relaciones familiares. La hija del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza mantuvo durante años una relación especialmente fría con Carmen Cervera, viuda del magnate, a quien nunca habría perdonado el distanciamiento con su padre ni, presuntamente, las dificultades para verle durante sus últimos años. A pesar de este contexto familiar, Gloria ha optado por un perfil mucho más discreto y alejado del foco mediático que sus hermanos: Eleonore, diseñadora de joyas, y Ferdinand, piloto de Fórmula 3.

Gloria no es, ni mucho menos, una aristócrata de salón. Licenciada en Relaciones Internacionales, su nombre dio la vuelta al mundo en 2023 al ganar el Oscar al Mejor Documental como productora asociada de Navalny. Pero más allá de la alfombra roja, el verdadero perfil de la joven se descubre en sus redes sociales. Lejos de los photocalls tradicionales, Gloria comparte con sus seguidores una vida de acción: desde arriesgadas expediciones por la nieve y viajes a destinos remotos, hasta su faceta más activista. En su entorno digital, la archiduquesa utiliza su altavoz para impulsar proyectos como Palestine is Everywhere o sus investigaciones sobre la UNRWA, demostrando que su interés por la realidad social supera cualquier compromiso de la alta sociedad.

Gloria de Habsburgo

Aunque su madre posee un piso en el madrileño barrio de las Letras, Gloria apenas pisa suelo español. Su conexión con nuestro país es meramente cultural y está marcada por una evidente distancia con la agenda social de su tío Borja. Esta desconexión tiene raíces profundas en las malas relaciones de Francesca con Tita, que ocuparon durante años las páginas de la prensa tras estallar peleas públicas por el control del museo y el papel del arte contemporáneo. Esta falta de sintonía quedó patente desde la puesta de largo de Gloria en la Casa de Pilatos de Sevilla en 2015, donde la ausencia de la rama española de los Thyssen fue reveladora.

Aun así, existen puentes discretos. Solo una semana antes de que Gloria ganara su estatuilla, se cuenta que Francesca y Borja compartieron una cena íntima en Madrid junto a Blanca Cuesta. Aquel encuentro se produjo en un momento de máxima tensión, justo después de que la Baronesa lanzara dardos en televisión contra su nuera. Hoy, mientras los Thyssen de Madrid resuelven sus cuitas en la intimidad de Sant Feliu, Gloria de Habsburgo sigue demostrando en sus redes y en la pantalla que se puede ser una archiduquesa del siglo XXI libre, por fin, de la alargada sombra de los museos y las guerras familiares.