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Álex Márquez con su madre y su novia en MontmelóGTRES

El dolor de Gabriela Guzmán, la novia de Álex Márquez tras el accidente

El Gran Premio de Cataluña de MotoGP se ha convertido en el escenario de una auténtica pesadilla para la familia Márquez

El circuito de Montmeló enmudeció por completo este domingo cuando la moto de Álex saltó por los aires a más de 250 kilómetros por hora, quedando completamente desintegrada tras chocar por detrás con la KTM de Pedro Acosta, quien había sufrido un inesperado pinchazo. La brutalidad del impacto obligó de inmediato a la dirección de carrera a sacar la bandera roja mientras los servicios médicos atendían de urgencia al piloto sobre el asfalto, que ya ha recibido el alta médica.

Fuera de la pista, en el paddock, la escena era desoladora: las cámaras captaron a una Gabriela totalmente rota, en estado de shock y visiblemente afectada, intentando recabar cualquier hilo de información sobre el estado de salud de su chico. A pesar de que el piloto logró tranquilizar a todos levantando la mano desde la camilla para demostrar que estaba consciente, el parte médico posterior confirmaría los peores presagios al desvelar una fractura marginal de la vértebra C7 y otra en la clavícula derecha.

El piloto Álex Márquez y su novia de viaje

Poco después, y una vez superados esos momentos de máxima tensión, llegó el esperado alivio en forma de comunicados oficiales. El propio Álex Márquez envió un escueto pero esperanzador mensaje asegurando que estaba «todo controlado» antes de pasar esa misma noche por el quirófano del Hospital General de Cataluña. Casi al mismo tiempo, Gabriela también quiso lanzar un mensaje de calma a través de sus redes sociales compartiendo una historia en su perfil con la frase en inglés «God is good» («Dios es bueno»); unas palabras cargadas de emoción, fe y un profundo desahogo tras el tremendo susto vivido a pie de pista. Este doble gesto reflejó el inmenso descanso de la pareja al saber que, dentro de la extrema gravedad de la caída, lo peor ya había pasado.

Este revés llega, paradójicamente, en un momento de absoluta plenitud y consolidación para ellos. La pareja inició discretamente su historia de amor hace dos años, cuando decidieron compartir sus primeras instantáneas juntos en redes sociales durante el verano de 2024. Desde entonces, la joven se ha convertido en su pilar fundamental y en su mejor amuleto, una unión que se afianzó aún más hace unos meses cuando se mudaron juntos a una moderna casa en Boadilla del Monte, dejando atrás la residencia de Marc Márquez en La Finca. La publicista, que suele gritar su amor a los cuatro vientos cada vez que celebra el cumpleaños de su «persona favorita» en Instagram, está completamente integrada en el clan familiar y no duda en adaptar su agenda para apoyarlo en cada circuito. Por eso mismo, presenciar en directo cómo el hombre de su vida salía despedido por los aires supuso la prueba más amarga para una mujer que siempre destaca por mantener la sonrisa ante los focos.

Pero, ¿quién es realmente? A sus 25 años, Gabriela Guzmán es mucho más que «la novia de», acumulando una trayectoria brillante, polifacética y con un marcado sello propio. Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Complutense de Madrid y formada en el Google Creative Campus, demostró desde muy joven una gran sensibilidad social al colaborar durante su adolescencia en campos de refugiados sirios en Turquía a través de una ONG. Además, ha coqueteado con el modelaje y la interpretación, llegando a protagonizar el videoclip Antidepresivos del cantante Saiko. En el terreno laboral, tras pasar un par de años curtiéndose en el exigente departamento de marketing del Atlético de Madrid, ha dado recientemente un gran giro profesional al fichar como PR & Talent Manager (Responsable de Relaciones Públicas y Gestión de Talento) en la prestigiosa agencia de comunicación que representa a estrellas de la talla de Alice Campello, Laura Escanes, Marta Díaz, Carla Pereyra o Blanca Pombo.

Márquez y su novia Gabriela

Este importante salto laboral la ha catapultado directamente al selecto universo de las influencers, acumulando ya más de 71.000 seguidores en sus redes sociales, donde comparte sus estilismos, sus viajes, su amor por el arte y el cariño hacia su inseparable perrito blanco. Asimismo, la madrileña es una deportista todoterreno a la que le apasiona jugar al pádel, correr maratones y perderse haciendo rutas por la montaña, unas aficiones activas que la conectan profundamente con la mentalidad competitiva de su pareja. Ahora, a la joven manager le toca afrontar el papel más crucial de todos: el de enfermera y apoyo incondicional en su hogar de Madrid, donde su amor y cuidados serán, sin duda, la mejor medicina para la recuperación de Álex.