Fernando Ónega Jr y su madre Ángela Rodrigo
El hijo menor de Fernando Ónega da un paso al frente sin sus hermanas Sonsoles y Cristina
A sus casi 24 años y alejado del mundo de la comunicación, el joven ingeniero informático asumió la representación familiar junto a su madre, Ángela Rodrigo
Fernando Ónega Rodrigo, el hijo menor del periodista Fernando Ónega, asumió la representación de su familia en la entrega de los Premios Bravo otorgados por la Conferencia Episcopal Española en Madrid. A sus casi 24 años, el joven subió al estrado para recoger el premio Bravo Especial concedido a su padre a título póstumo, un galardón que llega dos meses y medio después del fallecimiento del comunicador gallego, ocurrido el pasado 3 de marzo a los 78 años.
El jurado del certamen enfatizó que la trayectoria de Ónega permanece estrechamente ligada a la crónica política de la Transición y que su estilo directo continúa siendo un modelo de aprendizaje para las nuevas generaciones de profesionales de la información por su constante defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas a lo largo de sus décadas de ejercicio.
En una cita marcada por el recuerdo al periodista, Fernando Jr. estuvo acompañado por su madre, Ángela Rodrigo, con quien el comunicador compartió los últimos 26 años de su vida tras su separación de Marisol Salcedo, madre de sus hijas mayores. La presencia del joven supuso un hecho excepcional debido a su habitual discreción y distanciamiento de los focos que habitualmente rodean a sus hermanas, las reconocidas periodistas Cristina y Sonsoles Ónega. Ambas no acudieron a la sede eclesiástica y, según ha trascendido, su ausencia estaría relacionada con compromisos laborales en sus respectivos medios. Cristina se encontraría centrada en sus funciones de dirección en el Canal 24 Horas de RTVE, mientras que Sonsoles estaría al frente de su espacio diario en Antena 3.
Graduado en Ingeniería Informática
A diferencia de la senda periodística que define a su apellido, Fernando Ónega Rodrigo ha optado por orientar su carrera profesional hacia el sector de la tecnología de vanguardia y la ingeniería. Tras graduarse en Ingeniería Informática por la Universidad Autónoma de Madrid, se ha especializado en áreas de alta demanda técnica como el desarrollo de software y la tecnología computacional avanzada. Actualmente, ejerce como arquitecto de soluciones de inteligencia artificial generativa para la empresa Apex Lab, una labor vinculada al diseño de infraestructuras de sistemas automatizados que compatibiliza mediante un modelo de trabajo en remoto.
En el ámbito digital especializado, participa activamente bajo el pseudónimo Onegafer en plataformas de desarrollo colaborativo como Hugging Face, donde comparte y testea modelos predictivos, análisis de datos y procesamiento del lenguaje natural. Fuera de este entorno profesional, mantiene un blindaje absoluto sobre su intimidad, configurando sus perfiles personales en redes sociales en modo privado para preservar un estricto anonimato frente a la atención mediática.
A pesar de la notable diferencia de edad y de haber tomado rumbos profesionales opuestos, la cohesión entre los hermanos es constante, habiendo compartido momentos públicos.
Durante la lectura de su discurso de agradecimiento, apoyado en las notas de su teléfono móvil, el joven remarcó la profunda dedicación que su progenitor profesó hacia su oficio. En declaraciones posteriores, el informático definió la emotividad de un homenaje donde su madre, Ángela Rodrigo, también quiso dedicar unas palabras de reconocimiento a la figura del que calificó como un esposo y padre excepcional. «Ha sido un ejemplo, aparte de en casa, para muchas personas. Como este padre, ninguno», añadió Fernando.
La jornada de galardones se completó con distinciones en otras modalidades artísticas para creadoras como la cantante Rosalía por su álbum Lux o la directora de cine Alauda Ruiz de Azúa por su película Los domingos.