Teresa Rodríguez
La vida familiar de Teresa Rodríguez con 'Kichi' en Cádiz mientras lucha contra el cáncer
El pasado domingo, la coportavoz de Adelante Andalucía reveló públicamente con total naturalidad que estaba enferma
Todo ocurrió en la red social X, cuando una usuaria le preguntó con ironía: «¿De qué vas disfrazada?», al ver una fotografía de la política junto a una urna luciendo una kufiya palestina en la cabeza. La respuesta de la gaditana fue tan directa como contundente: «De señora con quimio». Minutos después, Rodríguez aclaró que llevaba la cabeza cubierta para protegerse del sol, ya que el tratamiento la había dejado sin pelo. Ante el revuelo generado, la propia tuitera terminó disculpándose y recibió una respuesta que rebajó la tensión: «No se preocupe, de verdad. Todo está bien».
La confesión provocó una inmediata oleada de apoyo desde distintos puntos del arco político. Uno de los mensajes más comentados fue el del portavoz del PP, Borja Sémper, que recientemente superó un cáncer: «Solo me sale afecto y mis mejores deseos para Teresa Rodríguez y su familia», escribió en un gesto muy aplaudido. Además, la líder andaluza reapareció públicamente para celebrar los resultados de Adelante Andalucía, ahora encabezado por José Ignacio García, cuya representación en el Parlamento andaluz ha pasado de dos a ocho escaños.
Para entender la personalidad de «La Tere» -como la llaman desde niña- hay que viajar hasta sus raíces en Rota. Hija de un concejal del Partido Socialista Andaluz durante la Transición, todavía conserva una vieja bandera andaluza heredada de su padre, con los colores ya desgastados por el tiempo, que sigue llevando a las manifestaciones. Su despertar político comenzó muy pronto: con apenas nueve años escuchó los aviones despegar desde la Base Naval de Rota y, al día siguiente, vio en televisión las imágenes de la guerra de Irak.
Teresa Rodríguez, en 2018
Delegada de clase desde pequeña y fundadora de un sindicato estudiantil en el instituto, terminó licenciándose en Filología Árabe entre las universidades de Sevilla y Cádiz. Fue precisamente en la etapa universitaria donde descubrió el feminismo, que acabaría convirtiéndose en uno de los pilares de su pensamiento político y personal. Aquel movimiento marcó profundamente su manera de entender las relaciones, la militancia y también la educación de sus hijas, causas que hoy sigue defendiendo con firmeza.
Jose Maria Gonzalez «Kichi» y Teresa Rodríguez en 2015
Su salto definitivo a la política institucional llegó en 2014, cuando participó en la fundación de Podemos junto a Pablo Iglesias y consiguió un escaño en el Parlamento Europeo. Un año después asumió el liderazgo del partido en Andalucía, donde logró 15 diputados autonómicos y se consolidó como una de las voces más incómodas tanto para el socialismo andaluz como para la dirección nacional del partido.
Sin embargo, ella siempre insistió en la necesidad de «no perder la toma de tierra». Las diferencias éticas y estratégicas con la cúpula de Podemos fueron creciendo con el tiempo, especialmente tras sus críticas públicas a la compra del chalet de Galapagar por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero. Ella misma llegó a afirmar que jamás podría permitirse una vivienda así y que prefería seguir viviendo en un pequeño piso de alquiler.
La ruptura con el partido terminó produciéndose en 2020 y, fiel a su idea de que la política debía ser algo temporal, en diciembre de 2022 renunció a su escaño, rechazó la indemnización de 24.000 euros por cese y regresó de inmediato a su trabajo como profesora de Lengua y Literatura en un instituto de Puerto Real.
En todo ese recorrido ha estado acompañada por José María González «Kichi», exalcalde de Cádiz y profesor de Historia. Ambos compartían militancia mucho antes de entrar en las instituciones y en 2015 se convirtieron en una de las parejas más simbólicas de la izquierda andaluza: mientras Teresa lideraba Podemos en la comunidad, Kichi conquistaba la alcaldía de Cádiz tras desbancar al PP después de dos décadas de gobierno de Teófila Martínez.
Uno de los rasgos que más ha definido a la pareja ha sido su defensa de ciertos códigos éticos dentro de la política. Durante sus años en cargos públicos, limitaron sus salarios al equivalente de sus sueldos como profesores y donaron el resto a proyectos sociales. Kichi, además, decidió no optar a la reelección en 2023 y volvió a las aulas tras ocho años al frente del Ayuntamiento gaditano, retomando una profesión que Teresa Rodríguez suele describir como una de las más exigentes a nivel físico, intelectual y emocional.
Hoy, ambos mantienen su vida familiar en el barrio gaditano de La Viña, uno de los rincones más populares y reconocibles de la ciudad. Allí, en un sencillo primer piso sin ascensor frente al mar y a pocos pasos de la Playa de La Caleta, han construido su hogar junto a sus dos hijas pequeñas, Aurora y Candela, nacidas en 2019 y 2020, respectivamente, además de los dos hijos mayores que él tuvo en una relación anterior.