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Bad Bunny durante la actuación del intermedio de la Super BowlGTRES

El español de Bad Bunny llega a más oyentes no hispanohablantes que ninguna política de promoción lingüística

El Observatorio Nebrija del Español califica al artista como «embajador imperfecto» del español

De «janguear» a «vamo’ a tirarno’ un selfie», el español puertorriqueño de Bad Bunny, marcadamente alejado del estándar, ha llegado a más oyentes no hispanohablantes que ninguna política de promoción lingüística reciente sin ceder su especificidad local. Esto interpela los modelos de las políticas lingüísticas tradicionales.

Es una de las conclusiones principales del estudio Del artista al sistema: Bad Bunny y la circulación global del español en la música digital, realizado por el Observatorio Nebrija del Español (ONE) y publicado coincidiendo con la gira del artista por España, que ha comenzado en Barcelona y ahora llega a Madrid. La investigación que califica a Bad Bunny como «embajador imperfecto» del español: no difunde la lengua porque se lo proponga de modo explícito, sino porque opera dentro de un sistema que amplifica lo que ya tiene escala.

El documento analiza la trayectoria del portorriqueño entre 2016 y 2026, no como un fenómeno de popularidad, sino como un caso de estudio sobre cómo circula el español en el sistema musical global contemporáneo; y considera que su celebérrima actuación íntegramente en español en la Super Bowl de 2026 no fue la inauguración de un cambio sino una confirmación del mismo. La hipótesis central es que Bad Bunny opera como una infraestructura cultural: no solo produce éxitos, sino que articula y amplifica el reconocimiento global del español a través de la música. Su actuación en el principal torneo de fútbol americano profesional en Estados Unidos atrajo a 125,6 millones de espectadores, generó un aumento del 470 % en escuchas en Spotify en Estados Unidos y más del 200 % a escala global; con más de 4.100 millones de visualizaciones en YouTube en 24 horas.

Para Lourdes Moreno Cazalla, doctora en Comunicación, investigadora del ONE y autora del estudio, «Bad Bunny no es simplemente un fenómeno de popularidad, es un caso de estudio sobre cómo las industrias culturales periféricas pueden reconfigurarse dentro del sistema digital. Toda su trayectoria obliga a repensar categorías como a qué llamamos mainstream y latinidad desde una lógica que ya no es de asimilación».

Bad Bunny durante la actuación del intermedio de la Super BowlEuropa Press

El estudio recopila algunos datos de Spotify que muestran el alcance de Bad Bunny como artista. Con 114,5 millones de seguidores, se sitúa solo por detrás de Taylor Swift y por delante de Drake, un hito para un artista que canta exclusivamente en español. Ha sido el más escuchado del mundo en esta plataforma en 2020, 2021, 2022 y 2025. En 2020, alcanzó más de 8.300 millones de reproducciones, y en 2025, 19.800 millones. En 2022, su álbum Un Verano Sin Ti registró 183 millones de streams en su primer día, superando el récord de Drake, y se convirtió en el álbum más escuchado de la historia de Spotify con más de 20.000 millones de streams acumulados.

Su presencia en playlists de Spotify ha subido de modo espectacular. En diciembre de 2016, el alcance algorítmico de Bad Bunny en playlists era del 0,05 %. En marzo de 2026, este porcentaje había crecido 64,5 veces. Por su parte, las playlists de usuario pasaron de representar el 15% al 57,07% del alcance en el mismo período.

Sin embargo, no todos los oyentes de Bad Bunny son hispanohablantes. Aunque el 77,9 % de su audiencia se concentra en Latinoamérica y España, y el 20,4 % en Estados Unidos, canciones como DtMF (íntegramente en español) se registran en 34 países, incluyendo Alemania, Francia, Italia, India, Japón, Corea del Sur, China, Reino Unido y Canadá, lo que demuestra una circulación global autónoma sin necesidad de un «puente anglosajón».

Otro ejemplo es el de la canción NUEVAYOL, la segunda más buscada en Shazam en marzo de 2026, con búsquedas significativas en países no hispanohablantes como Alemania, Italia, Francia y Reino Unido, lo que indica un interés activo en el español por parte de audiencias que no lo hablan.