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Lydia Bosch en un evento de belleza

Lydia Bosch en un evento de bellezaGTRES

Lydia Bosch: de su casa en Madrid a los hombres y batallas que marcaron su vida

La actriz es la protagonista este jueves de El Hormiguero junto al actor Julio Peña

Asus 62 años y tras una carrera de más de tres décadas, Lydia Bosch sigue siendo una de las actrices más queridas de España. Rostro icónico de la televisión gracias a su papel de Alicia en Médico de Familia junto a Emilio Aragón, también demostró su garra en el cine como la musa de José Luis Garci en You're the one, trabajo que le valió una nominación al Goya. Tras un tiempo en un plano más discreto, la catalana vuelve a sonreír: este agosto regresa por la puerta grande al Teatro Romano de Mérida para protagonizar Fedra en los infiernos, bajo la dirección de José María del Castillo; un reto que la devuelve al lugar que le corresponde.

Para capear las tormentas de su intensa biografía, Lydia instaló su cuartel general en la exclusiva y blindada urbanización madrileña de La Finca, en Pozuelo de Alarcón. Hace algo más de una década, vendió su espectacular y enorme mansión de cinco dormitorios, seis baños y salón de juegos a Iker Casillas y Sara Carbonero, quienes vivieron allí sus años más felices. Tras esa multimillonaria venta, la actriz se mudó a una unifamiliar de dos plantas algo más pequeña, de ladrillo visto, dentro de la misma urbanización.

A través de sus redes, ha mostrado este luminoso refugio decorado con recuerdos familiares, donde destaca un salón con un gran piano y amplios ventanales. Su rincón favorito es el jardín con zona de chill-out, donde se evade practicando la jardinería. En este oasis de paz, la actriz ve cómo la vida de sus hijos avanza con nombre propio. Mientras su primogénita, Andrea, volaba del nido para mudarse con su novio, Juan Fernández (músico del grupo Marlon), Lydia convive con sus mellizos, Ana y Juan, nacidos en 2003. Precisamente este último se ha convertido en el centro de las miradas de la crónica social tras saltar a la luz que, desde hace unos meses, sale con una de las hijas de la conocida presentadora Raquel Meroño.

Esta familia unida ha sido su verdadera salvación tras un historial amoroso convulso. En los 80 fue pareja de Iñaki Miramón y Toni Cantó, pero su primer matrimonio llegó en 1994 con Micky Molina, a quien conoció en la mítica Lleno, por favor. Fueron padres de Andrea en 1992, pero la unión fracasó apenas un año después de pasar por el altar; el espíritu excesivamente nocturno e inestable de Micky dinamitó la convivencia.

Hubo que esperar al arranque de los 2000 para que Lydia volviera a confiar en el amor junto al arquitecto Alberto Martín Caballero, con quien tuvo a sus mellizos. Tras unos años de relación, en septiembre de 2004 decidieron sellar su amor con una boda religiosa en la iglesia de Santa María de Caná, precisamente en Pozuelo de Alarcón, la localidad donde residían.

Sin embargo, lo que parecía estabilidad terminó en 2009 con un divorcio devastador. La actriz interpuso una demanda y pidió una orden de alejamiento contra el arquitecto por presuntos abusos sexuales a una menor tutelada por ella. Aunque el escándalo fue mayúsculo y Micky Molina llegó a personarse en la causa como acusación, la justicia declaró finalmente a Alberto Martín totalmente inocente. El daño colateral fue profesional: una industria temerosa le dio la espalda y su teléfono dejó de sonar. Con una dureza demoledora, Lydia confesó años después: «No tenía ofertas de trabajo, no voy a mentir».

A pesar de estos tropiezos sentimentales, Bosch siempre ha recordado que el único y verdadero amor de su vida fue su padre, cuya muerte repentina en una operación de corazón que se complicó de forma fatídica le rompió el alma para siempre. Sus batallas, además, no solo han sido judiciales o anímicas; en 2020 anunció que le habían detectado un carcinoma basal en la barbilla, un tipo de cáncer de piel no peligroso que achacó a las «burradas» que hacía de joven para broncearse.

Hoy, con la lección aprendida, las heridas cerradas y el pasado archivado, Lydia Bosch se refugia en su búnker de Pozuelo mientras se prepara para volver a brillar con luz propia sobre las milenarias piedras de Mérida. Una esperada vuelta a la primera línea que arranca esta misma noche con su visita a El Hormiguero, donde charlará con Pablo Motos sobre este gran reto teatral y demostrará, una vez más, que sigue siendo una de las actrices más queridas de nuestra pequeña pantalla.

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