Santiago Pedraz y Elena Hormigos, paseando por Madrid
Pedraz, el juez de las mil caras con un largo historial amoroso y un pitillo siempre encendido
El magistrado de la Audiencia Nacional ha mandado investigar una trama criminal orquestada para «desestabilizar» procedimientos judiciales y policiales contra el PSOE y el Gobierno
Con un cigarro siempre en la mano y una copa de cerveza en la otra, resulta habitual ver a Santiago Pedraz en la terraza del restaurante Almagro sobre la una y media de la tarde con un grupo de compañeros y amigos. Normalmente, ocupan la misma mesa, y no hace mucho se llevaba a su hijo Jacobo, que ahora tiene dos años, en su carrito y le daba el biberón. A solo cinco minutos caminando se encuentra la Audiencia Nacional. Este miércoles, en cambio, no participó de su habitual tertulia desbordado por la actividad de su juzgado, mientras la UCO se metía en las tripas de Ferraz durante 12 horas para recabar documentación y archivos electrónicos que prueben «una trama para desestabilizar procedimientos judiciales que afectaban al partido o al Gobierno».
El magistrado salmantino suele compartir aperitivo con Gómez Bermúdez, abogado de la empresaria Carmen Pano, imputada en la trama de hidrocarburos, causa que instruye el propio Pedraz, lo que evidencia un claro conflicto de intereses. En ocasiones también les acompaña Elena Hormigos, la mujer del juez (30 años más joven que él) y madre de su cuarto hijo Jacobo, o amigos en común. Las reuniones se alargan de tres a cuatro horas.
A punto de cumplir 68 años, parece haber firmado un pacto con el diablo y mantiene una espesa melena salpicada por algunas canas. Eso sí, su toga genera desconfianza tanto en la derecha como en la izquierda. A él no le pueden acusar de partidista, pues siguió la pista a las diversas líneas de la financiación del PP en la etapa de Luis Bárcenas bajo la presidencia de Mariano Rajoy. El PP incluso llegó a referirse a él como un «pijo ácrata», después de que justificase las manifestaciones multitudinarias que surgieron del movimiento Rodea el Congreso en el año 2012. También investigó el caso del 3%, que afectaba a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y al PDeCAT. En el año 2014, se negó a cerrar la instrucción sobre el asesinato del cámara español José Couso, que fue asesinado mientras trabajaba cubriendo la guerra de Irak.
Santiago Pedraz y Esther Doña, en Ibiza
Pedraz vive feliz en su tercer matrimonio con la abogada Elena Hormigos con la que comenzó a salir a principios de 2023. En noviembre de ese año fueron padres de Jacobo, nacido cuando el juez tenía ya 65 años, y en febrero de 2024, ambos se casaron en una ceremonia íntima ante notario en Madrid. Él se encarga muchos días de llevar por la mañana al pequeño a una guardería del barrio de Salamanca.
El magistrado saltó a las páginas del cuché, en el verano de 2021, por su noviazgo con Esther Doña, la viuda del marqués de Griñón. La pareja llegó incluso a anunciar su compromiso en la portada de ¡Hola!, pero cuando la revista llegó a los quioscos ya habían roto en muy malos términos. Esther Doña no frenó la publicación del reportaje porque, según explicó después, pensó que la separación era simplemente «un arrebato». Quizá, tampoco quería renunciar al montante de la exclusiva.
Previamente estuvo casado con Marisa Martín, madre de sus hijos Santiago y Alejandro, y después, con Paula Arenas, con quien tuvo a su hijo Nicolás. Tras su segundo divorcio, mantuvo una relación de tres años con la abogada penalista Sylvia Córdoba. Su fama de donjuán y bon vivant parece bastante acreditada.
Elena Hormigos y el juez Santiago Pedraz, en Las Ventas
Cuadro de Santiago Pedraz
Más allá de leyes y juicios es un gran aficionado de la pintura abstracta y este jueves inauguró en la Galería Gaudí, de la calle García de Paredes, una muestra con siete cuadros inéditos. Quienes conocen de cerca su producción artística describen sus creaciones como piezas «con mucha magia», en las que el color y la textura funcionan casi como una extensión emocional del autor. Se aferró a los pinceles como vía de escape psicológica contra el estrés y encontrar así una forma de desconectar de su profesión. También le gustan los toros y navegar por las aguas turquesas de Ibiza siempre con una copa de champán bien fría.