Clint Eastwood y su última pareja ya fallecida, Christina Sandera, en una imagen de 2016
El laberinto amoroso de Clint Eastwood, el tipo más duro de Hollywood que tuvo ocho hijos con seis mujeres diferentes
El vaquero parco en palabras que forjó su leyenda entre el polvo de Almería y los silbidos de Ennio Morricone, cumple 96 años este domingo
Ver a Clint Eastwood soplar velas evoca inmediatamente obras maestras de la dirección como Sin perdón, Los puentes de Madison o Million Dollar Baby, pero los que llevamos décadas siguiendo la pista al viejo Clint sabemos que su vida fuera de los focos ha sido un guion mucho más enrevesado, salvaje e indomable que cualquiera de sus películas.
Detrás de esa mirada entrecerrada que intimidaba a compañeros de reparto se esconde un hombre con una concepción del matrimonio tan libre y desapegada que, más que convencional, resultaba directamente adictiva. «Una cosa que Maggie tuvo que aprender de mí es que iba a hacer lo que yo quisiera, porque si no lo hacía, no estaríamos casados», confesó sin tapujos sobre su primera esposa, la modelo Maggie Johnson, con quien se casó en 1953. Para Clint, la fidelidad no era una virtud, sino un contratiempo; concebía el matrimonio como una sociedad que debía tolerar su naturaleza nómada y sus impulsos, comparando sus infidelidades con la necesidad imperiosa de encender otro cigarrillo.
Maggie Johnson, Kylie Eastwood y su novia, en una imagen de 2007
Bajo ese peculiar código de conducta, el árbol genealógico de Eastwood se convirtió en un auténtico laberinto difícil de cuantificar, hasta el punto de que sus biógrafos sugieren que el número exacto de descendientes es un misterio. Su estreno en la paternidad llegó de forma clandestina en 1954 con Laurie, una hija nacida de un devaneo amoroso en pleno matrimonio con Maggie; la pequeña fue dada en adopción en Seattle y no descubrió la identidad de su famosísimo padre hasta pasados los treinta años. Con Maggie acabaría teniendo a Kyle -hoy músico de jazz y compositor de varias de sus bandas sonoras- y a Alison, pero las aventuras extramatrimoniales nunca cesaron. Durante catorce años mantuvo una relación paralela con la actriz de riesgo Roxanne Tunis, con quien tuvo a su hija Kimber, un patrón de doble vida que repetiría más adelante. Mientras mantenía un tormentoso y largo idilio con la actriz Sondra Locke -marcado por reproches públicos y abortos selectivos-, él se las ingenió para engendrar en secreto otros dos hijos, Scott y Kathryn, con una azafata llamada Jacelyn Reeves, una doble realidad que tardó dos décadas en salir a la luz pública.
La madurez no frenó su magnetismo ni sus polémicas sentimentales. Tras divorciarse finalmente de Maggie en los años ochenta, tuvo a su hija Francesca con la actriz Frances Fisher, antes de pasar por el altar por segunda y última vez en 1996 con la periodista Dina Ruiz, madre de su hija Morgan, a quien conoció durante una entrevista televisiva y de la que se separaría tras dieciocho años de unión.
Clint Eastwood y Dina Ruiz, en Los Ángeles, en 2011
A pesar del torbellino de amantes oficiales y fugaces, el tramo final de su madurez pareció encontrar calma en Carmel-by-the-Sea, el idílico pueblo californiano del que fue alcalde y donde reside en un rancho sostenible; allí se enamoró de Christina Sandera, una empleada de su hotel de lujo que lo acompañó hasta su triste fallecimiento en 2024.
Hoy, viudo, centenario en el horizonte y conduciendo una vieja camioneta como si fuera un modesto trabajador local, el viejo justiciero de Almería afronta sus 96 años con un optimismo inquebrantable. Aunque debido a su avanzada edad ya se cuida mucho de aparecer en público y prefiere mantenerse fuera del alcance de los vecinos, todavía disfruta de su gran pasión por el golf y se le ve de vez en cuando dejándose caer por el Mission Ranch para tomar una cerveza tranquilo.