Carlos Sainz, en una imagen de archivo
Por qué Carlos Sainz oculta sus Ferrari y prefiere conducir un Golf de hace 12 años por Madrid
El piloto millonario guarda su fortuna en el garaje mientras se mueve como un conductor cualquiera
A solo ocho días de disputarse el emblemático e intenso Gran Premio de Mónaco, Carlos Sainz Jr. vuelve a estar en el centro de los focos de la Fórmula 1. Sin embargo, mientras el paddock se prepara para el glamour extremo del Principado, la realidad del madrileño fuera de los circuitos es radicalmente distinta.
Con los pies siempre en la tierra, Sainz ha confesado que prefiere recorrer Madrid a bordo de su Volkswagen Golf GTI de toda la vida -el primer coche que le regalaron sus padres al cumplir los 18 años y que en 2026 costaría unos 40.000 euros- en lugar de exhibir sus superdeportivos. El motivo es una mezcla de timidez y profunda humildad: le da auténtica vergüenza conducir vehículos de gran lujo en su día a día porque no le gusta llamar la atención ni parecer ostentoso, esquivando las miradas ajenas para evitar que la gente piense erróneamente que el éxito se le ha subido a la cabeza.
Esta mentalidad tan sensata choca directamente con su espectacular y exitosa trayectoria profesional. Hijo del legendario bicampeón mundial de rallies Carlos Sainz, el madrileño creció rodeado de motores e inició su andadura en el karting en 2006. Su talento innato llamó la atención de Red Bull en 2009, año en el que se incorporó a su programa de jóvenes promesas tras conquistar la prestigiosa Monaco Kart Cup Junior. Tras coronarse campeón de la Fórmula Renault NEC en 2011 y aplastar a sus rivales en las codiciadas Fórmula Renault 3.5 Series en 2014, Sainz se ganó a pulso su debut oficial en la Fórmula 1 con Toro Rosso en 2015. Desde entonces, su evolución a través de escuderías históricas como Renault, McLaren y la mismísima Ferrari ha consolidado su estatus en la élite mundial del automovilismo, demostrando que su velocidad pura y su impecable ética de trabajo son el verdadero motor de su carrera.
Carlos Sainz, a bordo de su Ferrari
A pesar de moverse habitualmente en un Golf que ya arrastra doce años de antigüedad, Carlos sabe cómo invertir su dinero. En su garaje privado atesora varios Ferrari únicos, concebidos como una calculada inversión financiera al tratarse de series limitadas que se revalorizan notablemente con el tiempo. Entre estas joyas destaca su coche favorito, un espectacular Ferrari 812 Competizione de 830 caballos que costaba unos 600.000 euros, encargado por el piloto probablemente en 2021 y completamente personalizado con su firma y su famoso lema Smooth Operator. Al modelo le ha incorporado además elementos de competición, como cinturones con varios puntos de anclaje, declarando emocionado que es el coche más bonito que ha visto nunca y que le atrajo de inmediato por su diseño.
Carlos Sainz Jr. y Rebecca Donaldson
Su exclusiva flota también incluye un Ferrari Purosangue, el primer SUV de la marca con 725 caballos cuyo precio ronda los 500.000 euros, y un salvaje Ferrari SF90 XX, una versión extrema y exclusiva de circuito pero totalmente homologada para la calle que cuenta con una potencia de 1.030 CV y cuyo precio de fábrica rondaba los 770.000 euros para la carrocería cupé Stradale y los 850.000 euros para la versión descapotable Spider. El cuarteto estelar lo remata un imponente Ferrari Daytona SP3 de 840 caballos del que solo se fabricaron 599 unidades en todo el mundo, con un valor de 2,3 millones de euros cada una. Recientemente, Sainz también pudo exprimir en pista el nuevo e imponente hypercar de edición limitada Ferrari F80, destacando tras bajarse de él que sus salvajes reacciones y su tecnología de vanguardia lo acercan directamente a las sensaciones puras de pilotar un auténtico monoplaza de Fórmula 1.