Enrique Riquelme en el estadio Alfredo Di Stefano
Riquelme, sobre el pueblo de 7.000 habitantes donde creció: «No he visto en otro lugar personas tan trabajadoras y divertidas»
El candidato a presidir el Real Madrid se siente orgulloso de Cox, en la comarca de la Vega Baja de Alicante
Mucho antes de planificar estrategias financieras en despachos de Madrid, América Latina o Oriente Medio, la vida de Enrique Riquelme estaba marcada por los veranos de la piscina municipal Pepín, los trayectos en autobús hacia el colegio Aitana de Torrellano y las noches de fiesta en la barraca popular.
Nacido el 9 de enero de 1989 en Cox, en la comarca de la Vega Baja de Alicante, en el seno de una familia vinculada a la construcción y las canteras, recuerda su infancia como la de un niño completamente normal que encontraba la felicidad absoluta en las cosas más sencillas de su entorno. Uno de sus anhelos más vivos de la adolescencia era la llegada de las Fiestas de Moros y Cristianos, donde participaba activamente desfilando con la comparsa de Los Zíngaros, una tradición que marcó su juventud antes de tener que emigrar a Panamá en 2008 debido a la crisis económica. «Mi sentimiento era que nunca me hacía falta más de lo que tenía aquí», confesaba con nostalgia el empresario al recordar sus paseos de fin de semana por la glorieta o el polideportivo, rememorando el sabor de la ensaladilla de los bares locales, la leche merengada y los helados que definieron los días más felices de su juventud.
El pueblo de Cox en Alicante
Ese microcosmos de apenas 7.000 habitantes no solo presenció sus primeros juegos, sino que esculpió a fuego el carácter empresarial de un hombre que hoy, a sus 37 años, está dispuesto a disputarle la presidencia del Real Madrid a Florentino Pérez en las cruciales votaciones del próximo 7 de junio. El orgullo que sienten sus vecinos por su proyección es de tal magnitud que incluso las redes sociales oficiales del Ayuntamiento se vuelcan con cada uno de sus hitos.
Riquelme siempre ha defendido que su éxito internacional se basa en la humildad y la determinación, valores que asocia a Cox y a la Vega Baja, un arraigo que incluso inspiró el nombre de su empresa, Cox Energy.
Él siempre ha sostenido que la clave de su meteórico éxito internacional radica en afrontar los negocios con la «humildad y determinación, cualidades muy presentes en su municipio y en la Vega Baja», un orgullo identitario tan fuerte que incluso inspiró el nombre de su principal compañía, Cox Energy. La confianza en sus raíces es de tal magnitud que, cuando el viento sopló a favor en su aventura internacional y llegó el momento de expandir su imperio levantando sus primeras fábricas en el extranjero, no dudó en recurrir a la mano de obra de su propia tierra: «No he visto en otro lugar personas tan trabajadoras y al mismo tiempo también tan divertidas», asegura con firmeza el candidato blanco para explicar por qué decidió llevarse a albañiles de su propio pueblo para iniciar sus proyectos fuera de España.
Quienes visiten el pueblo de este joven magnate encontrarán un enclave histórico situado entre la Sierra de Callosa de Segura y la huerta del Segura. Su pasado está marcado por la presencia musulmana, visible tanto en el trazado urbano como en antiguos sistemas hidráulicos.
El gran símbolo del municipio es el Castillo de Santa Bárbara, una fortaleza levantada sobre cimientos árabes que domina el paisaje desde lo alto de un cerro. Completan el recorrido patrimonial la iglesia de San Juan Bautista, construida sobre una antigua mezquita, y una gastronomía con raíces tradicionales en la que destacan el arroz con costra y las almojábanas, herencia de la cocina andalusí.