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Rafa Nadal, con su mujer y sus hijosRedes Sociales

Rafa Nadal, emocionado al descubrir la fiesta sorpresa por su 40º cumpleaños

Rafael Nadal ha dado la bienvenida a una nueva e importante década de su vida de la manera que mejor le define: con absoluta sencillez, lejos de los focos mediáticos y en la más estricta intimidad de su hogar. El balear estrena sus 40 años desmarcándose por completo de la tradición que marcó casi toda su carrera profesional, aquella que desde el año 2005 le obligaba a soplar las velas en París, en mitad del torneo de Roland Garros, bajo la presión del circuito y rodeado de multitudes. Ya sin la exigencia de defender puntos en el ranking de la ATP ni la necesidad de viajar con las maletas a cuestas, el tenista ha preferido refugiarse en Porto Cristo, el tranquilo pueblo pesquero de su Mallorca natal donde ha construido su vida.

El hombre que tantas veces lloró de emoción sobre la tierra batida de la Philippe Chatrier, donde una placa ya lo ha inmortalizado para siempre, hoy celebra con una sonrisa limpia, rodeado exclusivamente por sus familiares, su esposa Mery Perelló y, sobre todo, sus dos pequeños hijos, Rafael y Miquel, quienes se han convertido en los auténticos protagonistas de su día a día y en la prioridad absoluta desde su retirada de las pistas.

La viva imagen de este cambio de etapa queda reflejada en una entrañable y luminosa instantánea familiar que capta a la perfección la esencia de la celebración. En ella se puede ver a Nadal posando con una naturalidad asombrosa, vistiendo una básica y cómoda camiseta blanca, mientras abraza a los suyos en una de las estancias acristaladas de su residencia. A través de los grandes ventanales, el fondo de la fotografía se llena de luz natural gracias a un espléndido jardín mediterráneo salpicado de majestuosos olivos y palmeras.

El centro de la escena lo ocupa una mesa vestida con una mantelería clara y adornada con un gusto exquisito a base de ramas de eucalipto y sutiles elementos vegetales. Sobre ella reposa una apetitosa tarta de chocolate decorada con dos velas negras y una vela numérica, el recordatorio perfecto del cambio de cifra. Custodiando el pastel, la decoración de la sala gira en torno a unos grandes globos metalizados en un llamativo tono turquesa que forman el número 40. Sin duda, el momento más emocionante e inolvidable de la jornada quedó registrado en un tierno vídeo, donde se puede ver cómo un nutrido grupo de su familia más cercana le ha sorprendido por completo cantándole el 'Cumpleaños feliz' a pleno pulmón, desatando las risas y la timidez de un Nadal visiblemente conmovido por el cariño de los suyos.

Los niños acaparan todas las miradas y demuestran cómo la paternidad ha transformado las prioridades del campeón. El mayor de los hermanos luce una simpática equipación de fútbol de color azul, mientras que el más pequeño de la casa aparece con un tierno peto de cuadros rojos y blancos, llenando de frescura una estampa que irradia normalidad y cercanía. Junto a ellos, Mery Perelló vuelve a mostrarse como ese pilar fundamental y discreto que ha acompañado a Nadal desde que comenzaron su noviazgo en el ya lejano 2005, cuando apenas eran unos adolescentes de 19 y 17 años. Tras dar el 'sí, quiero' en 2019, ella se ha consolidado como la gran compañera de viaje del tenista, la mujer que le dio la fuerza interior necesaria en los momentos más oscuros de su carrera y que hoy comparte con él la felicidad de las rutinas más cotidianas. Al final, este cumpleaños no ha necesitado de grandes despliegues ni lujos innecesarios para ser inolvidable. Aunque Rafa siga manteniendo una intensa agenda al frente de su prestigiosa academia en Manacor, su mejor regalo ha sido poder quedarse en casa, saborear un trozo de chocolate en familia y disfrutar plenamente del placer de ver crecer a sus hijos.