José Legrá, en una imagen de archivo
Gente
Los últimos años de José Legrá, la leyenda del boxeo que vivía en una residencia de ancianos pagada por amigos
Un mal negocio que le llevó a la ruina determinó cómo pasó los últimos años de su vida
El deporte español llora la pérdida de José Legrá, una de las grandes leyendas del boxeo en nuestro país, a los 83 años y después de una larga enfermedad. No era esta la primera vez que se enfrentaba a problemas de salud, ya que el pasado 2020, en plena pandemia, tuvo que ser ingresado por covid. Aunque, en aquel momento, lo superó, su salud acabó muy resentida.
A los doce años, José Legrá descubrió su pasión por el boxeo al toparse con un gimnasio local en su comunidad. Su talento natural para este deporte fue reconocido de inmediato, y comenzó a entrenar con dedicación bajo la tutela de entrenadores experimentados. Esta temprana entrega a su disciplina, junto con sus trabajos de adolescente y su pasión por la música, forjaron la personalidad multifacética en la que se convertiría.
A los 17 años, Legrá debutó en el boxeo profesional en 1960, venciendo a Pedro Piñera por decisión a los puntos en cuatro asaltos. Al año siguiente se graduó del Instituto Pedro Esperon. Dos años después, en 1963, a los 20 años, Legrá viajó a España, donde fue apodado «El Puma de Baracoa» por su feroz estilo de lucha. Ganó más de sesenta combates consecutivos entre 1963 y 1967, incluyendo un memorable encuentro contra el marroquí Lázaro ben Layachi en España, al que noqueó en el sexto de los ocho asaltos.
En 1967, Legrá ganó su primer título, el vacante título europeo de peso pluma, con un nocaut en el tercer asalto sobre el francés Yves Desmarets. Renunció al título sin defenderlo. A los 25 años, tras 111 peleas profesionales, Legrá alcanzó un hito en su carrera. Desafió a Howard Winstone por el título de peso pluma del CMB y salió victorioso, noqueando al campeón en el quinto asalto de la pelea pactada a 15 asaltos.
José Legrá, en uno de sus combates
Legrá, cuyo apodo siempre fue Pocket Cassius Clay, un homenaje al legendario Muhammad Ali debido a su estilo de boxeo y agilidad similares, se enfrentó en 1972 a Clemente Sánchez por el título vacante de peso pluma, ganando por nocaut técnico en el décimo asalto. Sin embargo, perdió el título en su siguiente pelea contra el brasileño Éder Jofre.
Fue en 1974 cuando Legrá puso fin a su carrera de 13 años con su última pelea ante Alexis Argüello. Tenía 30 años y marcó el final de una trayectoria extraordinaria en el mundo del boxeo. Fue el comienzo de su declive. Hasta entonces se vanagloriaba de cobrar hasta cuatrocientos millones de pesetas y de tener un gran número de mujeres yendo detrás de él. Cuenta la leyenda que les daba joyas, perfumes, relojes, abrigos de piel.. «El boxeo me proporcionó grandes satisfacciones... sexuales», comentó en un ocasión.
La leyenda del boxeo, José Legrá
Con el paso de los años vio cómo sus facultades cognitivas mermaban hasta el punto de que tuvo que trasladarse a una residencia de ancianos que financiaron viejos amigos y conocidos. «Sigo vivo gracias a José María García, ahora que no tengo nada, él me ayuda y me llama 'mi hermano negro'», dijo en una ocasión sobre la ayuda que recibió el citado periodista. Fue después de que perdiera gran parte de sus ahorros cuando un socio le hizo formar parte de una empresa de calzado que se fue a pique. «Cuando estás abajo ya nadie se acuerda de ti», llegaría a confesar.