Antonio Banderas y Nicole Kimpel durante el concierto de Zucchero en el festival Starlite
Antonio Banderas asegura que el infarto que sufrió es «lo mejor» que le ha pasado en la vida
El malagueño también hizo mención a la gratitud que siente por su vida en España
A sus 65 años, Antonio Banderas ha echado la vista atrás para valorar el camino recorrido y los aprendizajes.
Hace casi una década, el malagueño se encontraba en su casa de Surrey, Inglaterra, cuando empezó a sentir un dolor en el pecho. Nicole Kimpel, su novia, le administró rápidamente una aspirina mientras llegaban los equipos de emergencia y lo trasladaban al hospital. Allí, le someterían a una cirugía de urgencia y le colocaron tres stents en las arterias.
El infarto que sufrió en 2017 motivó a Banderas a realizar cambios importantes en su vida: desde dejar de fumar hasta regresar a Málaga, su ciudad natal.
«Siempre tienes presente que vas a morir», comenta en exclusiva a la revista People pero cuando «lo tienes tan cerca, es un recordatorio increíblemente claro de lo estúpido que es perder el tiempo en cosas que no merecen estar en tu vida».
«Mi infarto fue lo mejor que me ha pasado en la vida», continúa el protagonista de La máscara del Zorro. «Fue como si alguien me hubiera puesto unas gafas para poder ver una realidad que antes no veía».
Durante la entrevista, Banderas también habló de su padre, a quien considera su «mentor». En palabras del actor, su progenitor era –falleció 2008 en Marbella– «una persona compasiva. Respecto a sus hijos, Banderas aseguró que los «veo florecer y convertirse en buenas personas, y me siento muy orgulloso de ellos». Y añadió: «Los tres, mi hija biológica y los otros dos, están muy bien». Y en ese punto, tuvo también unas palabras para Melanie Griffith, con quien estuvo casado durante veinte años: «Debo decir que Melanie fue una madre increíble».
Banderas insistió en que siente una profunda gratitud por su vida en España. «Fueron años hermosos y emocionantes [en Los Ángeles], pero siempre tuve esa sensación de provisionalidad, de que aquello no iba a durar toda la vida. Sabía que no debía estar en Malibú, sino en Málaga», afirma. «La gente vive como si no fuera a morir. Acumulan cosas. Yo no quiero acumular nada. Lo único que me interesa ahora es la experiencia de vivir», concluye.