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El primer ministro Andy Burnham y su mujer Marie-France van HeelGTRES

El poder oculto del nuevo primer ministro británico, Andy Burnham

A sus 56 años, se ha convertido en un político muy activo y espontánea en las redes como Facebook, X, Instagram o TikTok

Toca la guitarra, se graba corriendo junto al atleta Mo Farah, escribe poesía, aparece sin corbata en los pódcasts donde lo invitan... El nuevo primer ministro Andy Burnham supone todo un revulsivo en la política británica, sobre todo tras suceder al acartonado Keir Starmer, un político anticlimático en unos tiempos que exigen viralidad.

A sus 56 años, Burnham no es exactamente un nativo digital, pero por vocación o por asesoramiento se ha convertido en un político muy activo en las redes, y todas esas actividades que lo pintan a un hombre polifacético y espontáneo tienen su oportuno vídeo en Facebook, X, Instagram o TikTok. Incluso el New York Times ha escrito que Burnham «parece que está en todas partes al mismo tiempo tras sus dos primeras semanas en el cargo», y define esa «ubicuidad online» como un mensaje hacia su propio electorado de que está a su lado. En solo una semana, sus seguidores en TikTok aumentaron un 73 %.

No es que Keir Starmer (siete años mayor que Burnham) no utilizara las redes sociales -en realidad, empezó a hacerlo el pasado diciembre-, o que no acudiera a hablar en podcasts, pero la diferencia es sustancial: mientras que Starmer daba la impresión de medir cada palabra que pronunciaba hasta producir una frase que no molestase a nadie, Burnham parece adornado con la virtud de la espontaneidad.

Andy Burnham, primer ministro de Reino UnidoJack Taylor / AFP

Por ejemplo: cuando quiso anunciar una rebaja del 20 % en los impuestos que pagan los 'pubs', se fue a uno de ellos, se situó frente a una cámara y se puso a tirar una pinta de cerveza, un producto -la pinta- que puede considerarse una de las señas de identidad del país. O cuando se dispuso a lanzar el mensaje de que quería terminar con el sinhogarismo, se fue a un albergue para indigentes de Londres y desde allí se filmó cocinando en unas enormes ollas la cena que esa noche comerían los ocupantes.

Cuando era alcalde de Manchester, gustaba de salir cada mañana a hacer jogging en las cercanías de la ciudad, donde se paraba a charlar en aparentes encuentros espontáneos con los paisanos que le saludaban por su nombre de pila y le contaban sus cuitas. Andy se cuidaba mucho de no parecer fastidiado por la interrupción, pero sobre todo de ser oportunamente grabado (y colgarlo luego en YouTube).

Fanático declarado del Everton, uno de los equipos de fútbol de su Liverpool natal, en los perfiles de Burnham también abundan los vídeos compartiendo sus gustos personales, tales como sus álbumes de música o sus películas favoritas.

Y cuando por fin desembarcó en el codiciado número 10 de Downing Street, su primera comparecencia ante los periodistas la hizo sin papeles ni guion, hablando con la misma naturalidad que lo caracteriza. Los veteranos de Downing Street no recordaban nada parecido.