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Rodri su llegada al aeropuerto de BarcelonaEFE

Rodri, que ya está en Barcelona, sorprende al desvelar cuál es su comida favorita

con vaqueros, zapatillas y una camiseta blanca. Así ha llegado Rodri Hernández a la ciudad condal. Después de un sinfín de idas y venidas, el madrileño ya es jugador del FC Barcelona.

El Balón de Oro, que hace unos días sorprendía a todos en el aeropuerto esperando en la fila de Ryanair para embarcar hacia Mánchester, está listo para pasar el reconocimiento médico del club azulgrana. El centrocampista español llega sonriente y «feliz» después de que el FC Barcelona alcanzara un principio de acuerdo con el Manchester City para su traspaso.

A sus 30 años, Rodri ha levantado la Copa del Mundo y lo ha hecho, además, siendo el Mejor Jugador del torneo, pero más allá de su palmarés, lo que ha despertado la curiosidad del nuevo futbolista del Barça ha sido su comida favorita.

«No soy muy meticuloso con la comida, soy más abierto en ese sentido, intento comer variado», asegura. Y aunque ahora no puede vivir sin «el sushi», confiesa que la primera vez que lo probó no le gustó. «Cuando me he hecho mayor, la verdad que el sushi es espectacular», explica. El plato japonés ha llamado la atención al tratarse de un ingrediente inesperado en la estricta dieta de un deportista de élite.

Aunque tanto él, como su pareja Laura, médico de profesión, saben la importancia de alimentarse correctamente. «No podemos descuidarnos por el nivel en el que nos movemos», cuenta el jugador. Dentro del amplio abanico de la comida japonesa, Rodri prefiere «los makis», un tipo de sushi tradicional que consiste en un rollo cilíndrico de arroz avinagrado y diferentes ingredientes como pescado, marisco o verduras envueltos en una hoja de alga nori. La palabra maki significa rollo.

Su truco para «desinfectar»

También explica sus trucos para «desinfectar» el pescado crudo. Para ello utiliza el wasabi, una pasta de color verde con un sabor picante y un olor muy intenso. Aunque reconoce que, a veces, ha cometido «el error de echarle mucho». Por lo que procura «poner poquito para realzar el sabor».