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Rey Harald V de Noruega

Rey Harald V de NoruegaEuropa Press

Harald de Noruega, un monarca bueno y respetado en su país

La curiosa historia de la monarquía noruega, ahora de sucesión incierta

Tras muchos ingresos hospitalarios en estos últimos tres años, el rey Harald de Noruega ha descansado en paz. Se ha ido un hombre respetado y querido por su pueblo. Hace varios días, Masud Gharahkhani, presidente del Parlamento noruego, declaró a la agencia de noticias NTB al saber que el rey Harald se encontraba de nuevo hospitalizado: «Todos pensamos en Su Majestad y en toda la familia real en estos momentos. Envío a nuestro querido y muy trabajador rey nuestros mejores deseos y un cordial saludo. Agradecemos enormemente todo lo que hace por nuestro país».

Harald de Noruega tiene una historia romántica y curiosa, más romántica de joven que en la actualidad reciente, en la que su familia le ha dado dolores de cabeza de todo tipo que como mucho se pueden clasificar como curiosos o más bien, desastrosos. Hace un año se estrenó en Prime Vídeo la serie «La Plebeya» sobre Harald y Sonia, que describe el recorrido y los obstáculos de un romance que tardó casi 10 años en cuajarse y que luego demostró ser una unión de éxito.

Y es que han cambiado mucho las cosas y parece increíble que en el país del brujo-chamán Durek Verret, casado con la princesa Marta Luisa y la princesa heredera presunta amiga de Epstein con hijo convicto, a Harald no le permitiese su padre, el rey Olaf V, sellar su amor con una plebeya que entonces se dedicaba a la costura. Lo que han cambiado las cosas. Ni tanto ni tan calvo.

Harald y Sonia

Harald y SoniaGTRES

Se conocieron Harald y Sonia en un campamento de verano y tuvieron que luchar durante 9 años largos para que su relación se aceptase. Como siempre, el hijo amenazó al padre con dejar la corona, una amenaza frecuente y también con poco fundamento que en este caso demostró ser una apuesta acertada. Harald declaró recientemente, tras el arresto de Marius Borg, hijo adoptivo de su hijo Haakon: «En momentos difíciles, permanecemos unidos».

Y unidos han estado en los últimos momentos del rey Harald todos sus familiares directos. Sus hijos, Marta Luisa y Haakon, su nuera Mette Marit, sus nietos e incluso Marius Borg, el primer hijo de Mette, ahora convicto pero con una condena aparentemente relajada. Para colmo de compañía, incluso el chamán, Durek Verrek, se encontraba ingresado en el mismo hospital que el rey Harald, en este caso por un repentino trasplante de riñón.

Casualidades de la vida, que la muy complicada Mette Marit también parece haberse realizado un trasplante, en este caso de pulmón, justo cuando iba a tener lugar el juicio definitivo de su hijo Marius Borg. Algunos la tachan de oportunista, de querer dar pena. Otros, sencillamente, no creen que un mes después se pueda encontrar como una rosa.

Pero volviendo al rey Harald, habría que señalar varias cosas. La primera, como comentado, que ha sido un rey querido y respetado por su pueblo. La segunda, que en su juventud se trataba del príncipe más guapo del mundo, más que los belgas (sus primos hermanos) y que los británicos, también sus parientes. Harald había nacido el 21 de febrero de 1937 en Skaugum, el palacio cercano a Oslo. Se trataba del primer príncipe nacido en Noruega en más de 560 años.

Pronto, la Segunda Guerra Mundial obligó a la familia de Harald a huir de Noruega, exiliándose primero en el país natal de la princesa Marta (su madre), Suecia, y más tarde en los Estados Unidos, en donde incluso llegaron a alojarse durante mucho tiempo en la Casa Blanca por invitación del presidente Roosevelt, amigo personal de la princesa Marta. Hasta su vuelta a Noruega en 1945, el origen de Marta de Märtha Sofia Lovisa Dagmar Thyra Bernadotte de Suecia y posteriormente de Noruega, facilitó mucho sus traslados y escondites. Era hija del príncipe Carlos de Suecia y de la princesa Ingeborg de Dinamarca, algo que entronca a Harald con las otras monarquías escandinavas.

También era Martha hermana de Astrid de Suecia, madre de Balduíno, Josefina Carlota y Alberto de Bélgica, lo que convertía también a Harald en primo de la familia Real Belga y Ducal de Luxemburgo, ya que Josfina Carlota fue Gran Duquesa consorte y madre del Gran Duque Enrique, que recientemente ha cedido el trono a su hijo Guillermo y Estefanía de Lannoy. Marta, la madre de Harald, murió a los 53 años, antes de que el rey Olaf se convirtiese en rey de Noruega, por lo que siempre quedó como princesa de Noruega.

Harald y Sonia

Harald y SoniaGTRES

Olaf de Noruega, por su parte, une a Harald con la monarquía británica por origen alemán-danés, por el entronque Glucksburg, o bien Schleswig-Holstein-Sonderburg-Beck , que además es de nuevo la dinastía reinante en Dinamarca y fue la casa de los reyes de Grecia hasta la abolición de la monarquía, y está relacionada con la familia real Española -evidentemente por parte de la Reina Sofía y con la Windsor, por lo tanto también con los Borbón por parte de la Reina Victoria Eugenia y, en nuestro caso, por el Rey Juan Carlos. Olaf y Marta de Noruega tuvieron tres hijos: la princesa Ragnhild, la princesa Astrid y Harald, que al igual que el Carlos Gustavo de Suecia, fue el pequeño pero el que heredó el trono debido a la ley sálica. Astrid, que aún vive, cuenta con 94 años.

Lo curioso del caso es que Marta, la madre de Harald, fue princesa de Suecia y de Noruega desde su nacimiento hasta el año 1905. Esto era así porque ambos países se encontraban unidos bajo el reinado del mismo monarca, Óscar II, abuelo de Marta. El padre de Marta y abuelo de Harald, el príncipe Carlos de Suecia, llegó a ser considerado candidato a ocupar también el trono de Noruega incluso cuando ambos países se separaron en 1905.

Marta y Olaf se conocieron jóvenes, ya que eran primos hermanos puesto que el padre de él y la madre de ella eran hermanos. Durante los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1928, se comprometieron sin decirlo a nadie, aunque la noticia, inicialmente algo dotada de conflicto, terminó por solucionar la tensión de las relaciones entre Suecia y Noruega, extremadamente ausentes desde la separación de Noruega en 1905.

Harald V de Noruega subió al trono tras la muerte de su padre, Olaf V, en 1991. Antes, su formación había sido amplia y en varios países e idiomas, culminándose en la Academia Militar de Noruega y Oxford. Representante de Noruega en el equipo de vela de los Juegos Olímpicos del 1964, 1968 y 1972, deportista y conciliador, durante el reinado de Harald ha habido tranquilidad y él ha sido un monarca comprensivo con su pueblo, cercano, sencillo y querido.

Es cierto que un país de 5,7 millones de habitantes no deja de ser similar en población a la zona metropolitana de Barcelona y alrededores, lo que convierte a este país en una especie de gran ciudad distribuida en una superficie algo mayor que la de Italia. Poca variedad de personas, pocos conflictos - aunque algunos - y mucha unidad cultural exceptuando a los inmigrantes variadísimos, algo que ha convertido estas décadas a Noruega en un país relativamente previsible y fácil de gestionar.

El Rey Harald de Noruega y la Reina Sonia

El Rey Harald de Noruega y la Reina SoniaGTRES

No obstante, estas últimas horas ha habido un permanente goteo de noruegos que se han ido acercando a las puertas del Palacio Real de Oslo, preocupados por la salud del Rey. El pueblo y la televisión noruega han ido mostrando su apoyo a la Familia Real, llevando flores y deseando la recuperación de Harald V.

Ahora que desaparece el muy querido rey Harald y viendo las controvertidas parejas de sus hijos y las investigaciones a las que han estado siendo sometidos, quizás es triste pensar que su buena obra se desmorone. Descanse en paz este hombre tranquilo, familiar, conciliador y leal.

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