Fundado en 1910

Verónica Hidalgo en StarliteGtres

El marido de Verónica Hidalgo, Miss España 2005, lleva en la cárcel cuatro meses

El empresario Juan Andrés González Santos está en prisión preventiva por presunta pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales

Verónica Hidalgo regresa a las portadas de la prensa rosa de forma involuntaria. Su pareja y padre de su hija Leandra, Juan Andrés González Santos estaría en prisión preventiva, comunicada y sin fianza en la madrileña cárcel de Estremera VIII por un presunto delito de pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales desde el pasado mes de abril en el marco de una investigación relacionada con una trama de tráfico de drogas que continúa abierta.

La que fuera Miss España 2005 y el publicista se conocieron a través de redes sociales y su relación comenzó durante la nevada histórica que convirtió Madrid y otros puntos de nuestro país en un manto blanco en enero de 2021. Su flechazo fue instantáneo y pronto comenzaban un largo y complicado camino para cumplir su sueño de convertirse en padres. Tras numerosos intentos y tratamientos de fertilidad en los que llegó a pensar en tirar la toalla, la modelo daba a luz a su única hija, Leandra, el 12 de enero de 2025, y sería precisamente la pequeña su gran preocupación y refugio desde que su marido fue detenido.

Alejada del foco mediático, Verónica no se ha pronunciado sobre el durísimo trance que está viviendo desde que el hombre con el que comparte su vida desde hace 5 años ingresó en la cárcel acusado de pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales, pero ahora cobra especial relevancia el significativo mensaje que compartió en Instagram el pasado 16 de junio, dos meses después de la entrada en prisión de Juan Andrés.

El pasado 16 de junio compartía en Instagram un mensaje en el que dejaba entrever su delicada situación. «Hay momentos en la vida en los que todo parece tambalearse. Días en los que las fuerzas flaquean, las dudas pesan más de la cuenta y el camino se vuelve cuesta arriba. Y es entonces cuando entiendes que el mejor lugar para reconstruirte siempre ha estado ahí: en casa». Ahora todo cobra sentido