Hansi Flick en el banquillo del Barcelona
La dolorosa historia de Hansi Flick que ha forjado su carácter como entrenador
La relación con su padre estuvo marcada por la distancia y la exigencia, una experiencia que, lejos de generar resentimiento, terminó moldeando su particular manera de relacionarse con los demás
El moderno apartamento de Rodri en Reino Unido con piscina de 18 m, vistas a la catedral y vecino de Guardiola
Hansi Flick ha hecho de la discreción una forma de vida. Sereno, reservado y poco amigo de los focos, el entrenador del FC Barcelona transmite desde el banquillo una calma que contrasta con las difíciles circunstancias que ha tenido que afrontar lejos del fútbol.
Su infancia no fue sencilla. La relación con su padre estuvo marcada por la distancia y la exigencia, una experiencia que, lejos de generar resentimiento, terminó moldeando su particular manera de relacionarse con los demás. Flick decidió hacer justo lo contrario. «Acompañar antes que imponer» es uno de los principios que definen su filosofía.
Las lesiones pusieron fin demasiado pronto a su etapa como futbolista y durante años llevó una vida mucho más anónima junto a su esposa, Silke, con quien regentó una tienda de deportes en Bammental, una pequeña localidad de 6.504 habitantes al suroeste de Alemania. Silke ha sido su gran compañera desde que se conocieron, cuando Flick tenía apenas 18 años. Ahora comparten casi cuatro décadas de matrimonio, dos hijas –Hannah y Kathrin– y cuatro nietos, y ambos continúan siendo el principal apoyo del otro.
Dino Toppmöller, entrenador del Eintracht Frankfurt, y Hansi Flick
En 2010, la vida les puso a prueba. A Silke le diagnosticaron cáncer de mama y Flick llegó a apartarse temporalmente del fútbol para acompañarla. «Tuve un miedo que nunca antes había sentido», reconocería años después. La fortaleza de su mujer durante la enfermedad quedó grabada en él.
También en Barcelona ha tenido que afrontar el dolor en silencio. El día que el Barça conquistó la Liga tras vencer al Real Madrid, Flick recibió horas antes del encuentro la noticia del fallecimiento de su padre. A pesar del golpe, se sentó en el banquillo y dirigió al equipo hasta el título.
Hansi Flick celebra el título de Liga con el Barcelona
Hoy, instalado junto a Silke en la zona del Turó Park, el técnico alemán parece haber encontrado en Barcelona algo más que un nuevo destino profesional. Ha asegurado en varias ocasiones que el club azulgrana será su último trabajo. «Me gusta trabajar aquí, pero también valoro mi independencia. Será mi último trabajo y eso me alegra», confesó.
Después de una vida marcada por las lesiones, la enfermedad y las pérdidas familiares, Flick afronta esta nueva temporada con la serenidad de quien sabe que los grandes triunfos no siempre se celebran en un campo de fútbol.